Noticias de Chihuahua, Chih., a Martes 17 de septiembre de 2019

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«Cruz no tuvo reparo en su ambición»: Corral

por El Ágora 342

«Cruz no tuvo reparo en su ambición»: Corral

Javier Corral afirma que Cruz Pérez Cuellar pactó en 2004 el voto cruzado con priístas de Ciudad Juárez

El ex senador y ex candidato a Gobernador de Chihuahua, Javier Corral, en escrito enviado a esta redacción, hizo severos señalamientos sobre la conducta ética y partidista del diputado Cruz Pérez Cuellar.

Reproducimos integro el texto por considerarlo de especial interés, en momentos previos a la elección del Presidente del Comité Directivo Estatal del PAN.

«Nada personal»

El próximo domingo 2 de marzo será la elección del nuevo Presidente e integrantes del Comité Directivo Estatal del PAN en Chihuahua. Mucha gente no sabe exactamente lo que está pasando en nuestro partido, y varios ven con asombro las rutas diferentes que hemos tomado en este proceso antiguos compañeros de viaje, que lo fuimos durante muchos años. La mirada de algunos medios ha sido un tanto despistada, algunos analistas han sido epidérmicos y mecánicos en sus reflexiones. Es de llamar la atención el comportamiento sesgado del Norte de Ciudad Juárez, y su actitud rabiosa contra Francisco Barrio.

Particularmente me puede comprobar el poco rigor de algunos espacios digitales; que llamados a ser los periódicos auténticamente nacionales e internacionales han puesto esa otra fea cara de la moneda en Internet que es el anonimato, la impunidad con que se puede difamar o calumniar en la red de redes. La facilidad que tienen los cobardes para acusar sin dar su nombre.

No podría referirme a esa campaña de mentiras, por ahora sólo me propongo dar respuesta puntual a lo que se dice adentro de nuestro proceso, y por actores que son compañeros de partido y a los que puedo identificar por nombre y apellido. De hecho muchos compañeros militantes me preguntan porqué apoyo a Rocío Reza y no a Cruz Pérez Cuellar, que además de haber sido uno de mis mejores amigos sigue siendo mi compadre. Otros tienen curiosidad de saber ¿por qué se dividió la «familia feliz»?, o como es eso de que Francisco Barrio, Don Luis H. Alvarez, Luis Herrera, César Jáuregui Robles, Guillermo Luján Peña, y otros más, «se estén arriesgando de esa manera» con la candidata a quien se han empeñado en hacer perdedora aún antes de que iniciara formalmente el proceso, a la que por cierto se pretendió sepultar hace un mes con un desplegado en la prensa con 73 firmas de apoyo a Cruz, y en el que por lo menos nueve firmas fueron colocadas sin autorización, pero, ¡sólo dos!, se animaron a decirlo públicamente. Algo grave está pasando en el PAN, y lo anterior es prueba de ello.

Mi reflexión es abierta, y lo digo en voz alta, y si alguien dice que el escrito tiene un carácter epistolar a los miembros del Consejo panista, lo acepto, tómese como una carta abierta a los consejeros con copia al panismo de chihuahua, para que conozcan algunos de los motivos de mi apoyo a Rocío Reza, y además exponer lo que pienso del momento que vive Acción Nacional.

……..

En primer lugar deseo poner un hasta aquí a la manipulación que se ha hecho de mi postura; advertí una y otra vez que si me seguían provocando de esa manera, aceptaría la provocación.

Son varias las personas que propalan la idea de que la contienda actual es un pleito personal entre Cruz Pérez Cuellar y un servidor, sin más motivaciones éticas o políticas que el ajuste de cuentas entre dos alegres compadres que se pelearon por asuntos personales. Le han dado vuelo hasta el fastidio. Es hora de completar la media verdad. Lo haré yo, no porque algunos de estos apoyadores de Cruz no lo sepan, sino porque intencionalmente esconden el asunto de nuestro distanciamiento.

Dejé de creer en Cruz Pérez Cuellar, le retiré mi confianza y mi apoyo de siempre, el que desde muy joven le brindé sin regateo alguno.

Después de las elecciones del 2004 le retiré la mano en el saludo, porque perdió el derecho a saludarme. Esa campaña mía a la gubernatura de Chihuahua rica en experiencias, jubilosa en el encuentro de seres maravillosos, resultó dolorosa no sólo por la derrota que sufrí, sino quizá más por las fracturas internas, las debilidades de carácter de varios ante el pragmatismo y las deslealtades de las que me percaté.

En su campaña, Cruz no supo administrar los ideales con los métodos, y en el fín justificó los medios; se le revolvió lo que Don Manuel Gómez Morín pidió no mezclar, el simple apetito con el propósito. Por querer ser Alcalde de Juárez no tuvo reparo su ambición, y trastocó su alma, su convicción.

En Septiembre de 2004, dos meses y días de haber transcurrido la elección, tuve finalmente en mis manos los elementos completos que me comprobaban lo que ya en campaña había conocido con algunos miembros de mi equipo: que Cruz había pactado con grupos priístas en Ciudad Juárez el voto cruzado, por él y por el Licenciado Reyes Baeza. No sólo alentó la idea sino que la patrocinó. Cuando en los periódicos de la frontera aparecieron los desplegados que proponían votar para Alcalde por el PAN y para Gobernador por el PRI, con la foto de Cruz y Reyes a media plana, se justificó el asunto como parte de la espontaneidad popular que surge al calor de las campañas.

No era espontánea, sino absolutamente pactada. Cruz tuvo varias reuniones con los líderes priístas del Grupo San Andrés que, formalmente asumía esa campaña del voto cruzado a través de inserciones de periódico, miles de volantes y posters, que el mismísimo candidato panista ayudó a financiar.

El tema del voto cruzado se había convertido en un asunto estratégico del PRI, que varios candidatos panistas a munícipes habían agarrado completito. El PRI le dio cuerda en la capital, y aunque en Juárez no lo instó como en Chihuahua, tampoco lo atajó. Para ellos, mil veces preferible la pérdida de cualquiera de los municipios, que la Gubernatura; en manos nuestras le hubiera generado enormes consecuencias legales y políticas al anterior Gobierno Estatal.

En la capital sabíamos que el candidato y su equipo se deslindaban de nuestra campaña, que secundaban el voto cruzado, pero tampoco podíamos esperar mucho de ese grupo, al que en efecto, había resistido durante largo tiempo en una confrontación ideológica y política muy intensa dentro del PAN, la que por cierto amainó con el paso del tiempo e incluso, he tenido acercamientos con algunos de ellos; particularmente me he propuesto reconocer la generosidad con el partido y el talante moral de un Enrique Terrazas Torres, aunque difiera de muchos de sus enfoques.

Pero de quien me asombró que alentara el voto cruzado y me dolió bastante fue de Cruz Pérez Cuellar, ese vínculo histórico me hacía suponer que combatiríamos juntos hasta el final. Pero la ambición le ganó al escrúpulo.

Varios amigos mutuos me insistieron en olvidar el «resbalón» de Cruz. «No es posible que ni se dirijan la palabra delante de los demás», me reclamaba uno de ellos sin comedimiento por la memoria. Algunos de los que hoy lo presentan como el hombre experimentado y cuajado que necesita el Partido, son los mismos que entonces me hablaron de su juventud inacabada, de su madurez todavía no lograda. Aludieron al poco catolicismo que me quedara.

Hace un año y medio me reuní a comer con Cruz en un restaurante de la Ciudad de México. Buscó el encuentro y respondí. Quiso conversar el tema y le pedí que no platicáramos más del asunto. Me pidió disculpas y se las acepté. Descargué mi espíritu de cualquier rencor personal, pero no ha sido igual nada desde entonces.

No le guardo ningún resentimiento, eso es muy pesado para alguien que aspira a tener una mente y un espíritu libres. No siento que me mueva un problema personal cuando decido no apoyarlo por primera vez, como profusa y engañosamente propalan sus apoyadores; pienso, eso sí, que es un asunto de principios y de honestidad que como amigo me dolieron, y como panista me indignaron. Y ahora simplemente creo que una persona como él, al que se le aflojaron resortes éticos fundamentales, no es apto para encabezar al Partido en Chihuahua, precisamente en el momento en que el líder necesita tener bien maciza su estructura de valores.

………

La elección del nuevo Presidente del PAN rebasa sensiblemente el mero relevo de personas. Necesitamos discutir el fondo del partido que nos convocó y esta especie de evolución hacia lo peor que hoy enfrentamos. Nos ha invadido un pragmatismo brutal como partido, y en el desempeño de responsabilidades públicas, la gente no encuentra muchas diferencias valiosas entre gobiernos del PRI y del PAN. Nosotros caímos muy pronto en prácticas que al PRI le tardaron décadas en refinar. Para recuperar Chihuahua, el PAN necesita recuperarse a sí mismo.

Esto es lo que hemos planteado varios de los que apoyamos a Rocío Reza, una revisión de dónde realmente estamos. Hace muchos años, Adolfo Christlieb Ibarrola escribió con claridad meridiana «porqué luchamos en Acción Nacional»; ello nos explicaba y definía en la oposición, el sentido ético y moral, el enfoque social, la preeminencia del bien común, y el compromiso con la honestidad que los panistas queríamos y debíamos darle al ejercicio del poder. ¿Qué sucede hoy?. ¿Cómo justificamos a la luz de hoy, el texto de ese hombre recio, de baja estatura pero de alma, pensamiento y corazón grande?. ¿Dónde estamos parados hoy, y qué hace el partido para cortar de tajo la simulación, el conflicto de intereses, la concupiscencia y el apetito sin propósito justiciero?. Esta idea tiene que ver con la necesidad de insistir en el regreso a los padres fundadores, en el arraigo a nuestros principios pero encarnados en la práctica, para que realmente el hacer convenza.

No se trata de vivir con el recuerdo de las glorias pasadas, como pequeñamente ha sido interpretado nuestro planteamiento. Lo que queremos es que Acción Nacional se reafirme en sus principios, valores e identidad, y esto no riñe con la exigencia de ser un partido abierto al tiempo y al cambio, con más amplios y mejores cauces de participación de sus militantes en las decisiones fundamentales y, por supuesto, con muchos más miembros activos y destacando, como lo pidió Gómez Morín, «nuevas aptitudes». Y no por otra cosa hemos brindado nuestro apoyo a una joven mujer, una profesionista capaz e inteligente, a quien vemos como una posibilidad de liderazgo fresco que se propone por encima de los grupos, y con un impulso vital en el tema de la afirmación ética en el partido.

El PAN en Chihuahua necesita crecer, no sólo en cantidad, sino en calidad de seguidores, en adhesiones sinceras y comprometidas con nuestra propia identidad; y el Presidente del partido debe ser un ejemplo para ello. En el pasado, los referentes que le daban unidad al Partido eran claros e inobjetables. El espíritu de servicio era el único requisito y la satisfacción del deber cumplido la única recompensa. Nuestra doctrina era el faro que iluminaba aquella brega de eternidad. Pero ahora, nuestra condición de partido gobernante ha modificado la dinámica de cohesión de la militancia. Es necesario que aprendamos a convivir en esta nueva circunstancia para que los intereses de grupo, aun los legítimos, no prevalezcan sobre el interés general. Y para ello se requiere de una Presidencia del Partido que ejerza un liderazgo, que sea árbitro y no siempre jugador de todos los juegos posibles.

………

Entre los argumentos que más se esgrimen en la actual contienda por la dirigencia estatal es que mientras Cruz Pérez Cuellar es un operador «nato» para amarrar todo tipo de pactos dentro del partido – y también afuera, agregaría yo -, Rocío carece de esa experiencia, y que lo que viene en el 2010 con el PRI necesitará de un trabajo rudo. Con insolencia inadmisible plantearon en el registro de la candidatura de Cruz que «esto no es un juego de canicas ni matatenas», esta posición de intolerancia y discriminación no dignifica la historia del PAN, la desconoce.

Yo me resisto a pensar y aceptar que la única forma de derrotar al PRI en Chihuahua es pareciéndonos a ellos. Hoy más que nunca debemos recordar que nuestras más grandes victorias y glorias, aunque sean pasadas, se dieron cuando más lejos y distantes estábamos de ese estilo de política y de gobiernos, que nosotros siempre despreciamos.

En eso estamos y por ello creemos que Rocío Reza debiera encabezar ese esfuerzo. No está comprometida con ningún grupo, no es parte de la estructura operativa de ningún precandidato a Gobernador, no ha ofrecido a nadie protección u apoyo que el prestigio del PAN no permita, y sabe de los deberes que acompañan a quien se convierte en jefe del partido, entre ellos, el que Gómez Morín dictó en la antesala de su partida: «...El deber mínimo es el de encontrar, por graves que sean las diferencias que nos separen, un campo común de acción y de pensamiento, y el de llegar a él con honestidad, que es siempre virtud esencial y ahora la mas necesaria de México. Y la recompensa menor que podemos esperar, será el hondo placer de darnos la mano sin reservas...»