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Domingo 6 de abril de 2008

El nuevo paradigma industrial

Procesos industriales deberán considerar que su responsabilidad no termina en el momento de la venta del producto


Desde el inicio de la revolución industrial a finales del siglo XVIII principios del siglo XIX, se fue generando en el mundo la idea de que la función del hombre y de los países en sus procesos de crecimiento y desarrollo estaba ligada a la adquisición de la capacidad tecnológica y científica para aprovechar al máximo los recursos naturales; de esta manera se dio un crecimiento en la actividad económica comercial dominado sobre todo por aquellos países que como en el caso de Inglaterra tenían bajo su dominio una gran cantidad de territorios en otros países, de los cuales se extraían muchas de las materias primas para hacer funcionar su pujante economía lo que les permitió dominar el mundo a costa de el sometimiento de muchos otros pueblos y la explotación indiscriminada de sus recursos naturales.

A principios del siglo XX los avances de la ciencia permitieron a los países occidentales la generación de un sin número de tecnologías como entre ellas las que se relacionan con el uso de los hidrocarburos para producción de energía y de muchos otros productos de consumo que fueron incorporándose en la forma de vida de los habitantes de esos países y de otros de los denominados en vías de desarrollo o subdesarrollados, en los cuales la influencia de los países ricos y dominantes involucra la introducción de los hábitos de consumo y la transformación de las estructuras industriales, comerciales y económicas. Las guerras mundiales ocurridas durante el siglo XX llevaron a una redistribución de los centros de poder y permitieron que EUA asumiera un papel dominante y hegemónico, tanto en el desarrollo de ciencia y tecnología como en el establecimiento de nuevos mercados y nuevas fuentes de recursos a todo lo largo y ancho del planeta.

Aunado a lo anterior la desaparición de esquemas de balance político como lo era la antigua unión soviética y sus países aliados han permitido una cierta homogenización en las estructuras de mercado, los procesos de industrialización y los esquemas económicos a nivel mundial, favoreciendo el crecimiento de grandes consorcios económico –industriales que actualmente controlan en buena medida el funcionamiento de los sistemas económicos a escala global.

Sin embargo, desde mediados del siglo XX se ha venido haciendo evidente que la manera en la que los procesos de transformación de materiales y de generación de riqueza que habían sido considerados como los mecanismos mas apropiados para lograr lo que llamábamos desarrollo no podrían mantenerse durante mucho tiempo porque partían del supuesto de que las riquezas naturales por una parte son inagotables, y por otra las actividades del hombre no podían dañarlas de manera irremediable; la realidad nos ha mostrado que el crecimiento demográfico de la población humana y la acelerada industrialización de los países así como el incremento en el consumo de bienes y servicios no pueden continuar bajo el mismo esquema con el cual funcionaron durante mas de dos siglos.

La naturaleza ha empezado a cobrarnos la factura y las evidencias están en todas partes y se manifiestan desde el nivel macro, como es el caso del cambio climático, el calentamiento global; hasta el nivel micro, como sucede con la acumulación de basura y todo tipo de residuos en pequeñas comunidades con los problemas de intoxicación, o enfermedades crónico degenerativas en trabajadores del campo por el uso indiscriminado de plaguicidas.

Lo anterior, ha llevado a procesos de toma de conciencia entre los cuales se incluyen la firma de acuerdos internacionales, como el acuerdo de Río o el protocolo de Kyoto o el protocolo de Montreal; que tienden a buscar estrategias concertadas entre los países para reducir los efectos mas notables de los procesos de contaminación y deterioro del ambiente que se observan en el mundo.

La actividad industrial no puede ser ajena a estas tendencias, actualmente están surgiendo en diferentes universidades y centros de investigación en todas partes del mundo análisis y nuevos enfoques de los sistemas de transformación de los recursos naturales que buscan integrar en el aprovechamiento de los mismos las consideraciones ambientales que permitan reducir al mínimo o eliminar de ser posible los daños o impactos que el proceso considerado como un todo (desde la obtención de las materias primas, el transporte, la transformación, la distribución, venta, consumo, disposición… reuso); de manera de propiciar una nueva cultura industrial que involucre el estudio de los materiales no solo desde el punto de vista de su utilidad práctica sino desde la consideración del papel que juegan dentro de los ecosistemas y como parte de los servicios que dichos ecosistemas proporcionan al hombre y a los demás seres vivos que en ellos habitan.

Así mismo los procesos industriales deberán considerar ahora que su responsabilidad no termina en el momento de la venta del producto y por lo tanto deben buscar que los materiales con los cuales se elaboran y empacan los productos puedan ser reutilizados o reincorporados al ambiente y no acumularse como residuos generando afectaciones a las estructuras ecosistémicas, a los organismos que ahí viven a la salud humana o a los equilibrios naturales.