Noticias de Chihuahua, Chih., a Miércoles 13 de noviembre de 2019

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Entrenan Zetas a sicarios en Chihuahua

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Entrenan Zetas a sicarios en Chihuahua

Entrenan Zetas a sicarios en campos clandestinos en Chihuahua: Dallas Morning News

Los Zetas reclutan y adiestran a sicarios en campos de entrenamientos clandestinos en Chihuahua, además de ampliar su papel como “hombre de negocios” al adquirir establecimientos.

Lo anterior de a cuerdo a un reportaje publicado en el diario estadounidense Dallas Morning News señala que algunos de los más de dos mil 400 ejecutados en ciudad Juárez durante este año han sido atribuidos a los Zetas.

Así agrega que como mercenarios de La Línea, sicarios del Cartel de Juárez, los Zetas ayudan a entrenar a los nuevos reclutas en campamentos clandestinos en Chihuahua, de acuerdo con un funcionario de alto rango en la Administración Federal Antidrogas (DEA

En su reportaje mencionan que los Zetas amplían su papel como hombres de negocios en la frontera entre Texas y México, pasando de las actividades criminales tradicionales como extorsión y narcotráfico, a la de compra de negocios legítimos, afirman funcionarios de impartición de justicia estadounidenses y mexicanos.

El grupo, que de acuerdo con las autoridades opera un centro de distribución de armas y drogas en el norte de Texas, ahora se hace llamar «La Compañía» y en el transcurso del último año ha evolucionado de extorsionar a negocios grandes y pequeños a apropiarse de ellos por completo, señalan los funcionarios.

«Son dueños de lotes de autos usados en ambos lados de la frontera, restaurantes, discotecas, licorerías», dijo Robert García, detective del Departamento de Policía de Laredo y experto en los Zetas.

«Básicamente, cualquier cosa en cualquier lugar que pase de un lado al otro de la frontera, y cualquier cosa en cualquier lugar con lo que puedan lavar grandes cantidades de dinero, los Zetas tienen su mano en eso. Incluso tienen un galgódromo».

Aparte del lavado de dinero, los Zetas buscan la legitimidad de aquellos a quienes han aterrorizado a través de los años, usando métodos como decapitaciones y quemar vivos a sus rivales.

Las autoridades dicen que susbastiones incluyen Ciudad Acuña, Piedras Negras, Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo, su mayor base de operaciones. Las cinco ciudades hacen frontera con Texas.
«Los podemos ver postulándose para alcaldes, incluso gobernadores, en el futuro», comentó un líder cívico en Nuevo Laredo.

Quizá operar negocios legítimos sea nuevo para los Zetas, pero aterrorizar a México sigue siendo su principal ocupación.

El 4 de diciembre, dos tiroteos entre tropas mexicanas y gatilleros dejaron a 13 personas muertas en Monterrey.

Funcionarios mencionaron que la mayoría de los asesinados eran gatilleros que trabajaban para los Zetas, y reportes noticiosos dijeron que uno era un líder importante de los Zetas, Ricardo Almanza Morales «El Gori». Un transeúnte estaba entre los asesinados.

Horas después, un grupo de hombres armados que se cree que eran Zetas irrumpió en un edificio de la policía en Monterrey, mató a dos policías federales, y liberó a 23 prisioneros, de acuerdo con los reportes.
El mes pasado en García, el nuevo jefe de policía, el General Brigadier retirado Juan Arturo Esparza, fue ejecutado en un ataque de alrededor de 30 agresores que se cree que son miembros de los Zetas.

Fuentes de inteligencia mexicanas, citadas en el periódico REFORMA, afirmaron que los Zetas y otros grupos criminales organizados están conspirando con insurgentes de Chiapas para crear caos durante la celebración del bicentenario de la independencia el año próximo.

«Los Zetas, por mucho, siguen siendo la mayor amenaza a la seguridad mexicana», afirmó otro funcionario de impartición de justicia estadounidense. «Son extremadamente peligrosos, sofisticados y organizados».

Para este momento, la reputación de los Zetas es material de leyendas. Entre sus fundadores había comandos entrenados por los gobiernos de Estados Unidos y México para trabajar como soldados de élite en la batalla contra los cárteles de drogas. En lugar de eso desertaron y se incorporaron al poderoso Cártel del Golfo.

Se han vuelto tan poderosos que ahora son considerados un cártel separado, incluso superando a sus jefes anteriores en un tiroteo reciente en Reynosa.

La organización, incluyendo al personal de apoyo, ahora cuenta con más de cuatro mil miembros en todo el país, de acuerdo con fuentes de inteligencia estadounidenses y mexicanas. Operan en células pequeñas, de Cancún a Sonora, para limitar su exposición y proteger sus secretos.

Sin embargo, los líderes continúan siendo un grupo muy unido, se dice que encabezado por Heriberto Lazcano y Miguel Treviño, conocido como El Cuarenta. Se ofrecen grandes recompensas por ambos -cinco millones de dólares por el Gobierno estadounidense y más de 2.5 millones por el Gobierno mexicano-.

Otra fuente de preocupación para los funcionarios de impartición de justicia estadounidenses son los esfuerzos de los Zetas para corromper a las autoridades estadounidenses. En Laredo, autoridades federales han iniciado una investigación de dos policías de Laredo para determinar si estaban en la nómina de los Zetas.

Además de sus negocios legítimos, los Zetas continúan buscando nuevas líneas de trabajo criminal. En Nuevo Laredo, han advertido a las compañías de agua y luz que no le cobren a las compañías que extorsionan o que están bajo su control, señalan investigadores estadounidenses y mexicanos. También han robado gasolina de camiones de Pemex para vendérsela a sus propios clientes, incluyendo a texanos.

«Han evolucionado a diversas líneas de negocios, desde importadores de drogas a México, incluyendo cocaína, hasta la actividad tradicional de crimen organizado, como la mafia estadounidense: extorsión, secuestro, hasta robar petróleo», afirmó el funcionario de la DEA. «Han evolucionado hasta convertirse en una organización criminal multidimensional. Hacen todo tipo de cosas más allá de lo que hace un cartel común».
También parece que han tomado medidas para proteger su nombre de imitadores u oportunistas.

Una banda de secuestradores que se identificaba falsamente como Zetas para pedir rescates en Nuevo Laredo fue llevada a la cárcel en otoño. Fueron asesinados tras las rejas. Una investigación está en proceso, pero un funcionario municipal dijo acerca de los asesinatos que «lo más probable es que hayan sido realizados por órdenes de los Zetas».

«A los Zetas no les gusta que su nombre sea usado en vano, y además quieren decirle a la sociedad, -hemos cambiado. No somos secuestradores o extorsionistas. Somos como ustedes’», afirmó el líder cívico.

El funcionario de impartición de justicia estadounidense se burló de la idea de que los Zetas hubieran cambiado, insistiendo, «no son nada más que unos matones, asesinos a sangre fría».

Sin embargo, algunos residentes de Nuevo Laredo han llegado a aceptar la idea de que compartir una ciudad con matones es menos sangriento que intentar combatirlos.
«Coexistimos, pero con cero tolerancia por sus crímenes», afirmó Ramón Garza, Alcalde de Nuevo Laredo. «No tenemos a la gente o la responsabilidad para ir tras ellos. Ese es trabajo del Gobierno federal. Así que nuestra actitud es, ustedes hagan lo suyo, pero déjenos cuidar nuestra ciudad para que ésta pueda crecer, prosperar y sanar de la violencia del pasado».

Sin embargo, coexistir con los Zetas implica riesgos.

«Como hombres de negocios tienen una ventaja injusta sobre el hombre pequeño que intenta ganarse la vida siguiendo las reglas del juego», comentó Jack Suneson, comerciante de Nuevo Laredo. Él recientemente abrió una tienda con artesanías en San Antonio para dar servicio a texanos que temen cruzar la frontera.

García, el detective de Laredo, mencionó esta advertencia: «uno sólo puede jugar con la serpiente un par de veces antes de que lo ataque».