Noticias de Chihuahua, Chih., a Miércoles 25 de noviembre de 2020

Cargando...
Cargando...

Excesos incredulos

por José Antonio García Pérez 259

En un callejón semioscuro alcancé a ver un reluciente vestido rojo tirado en la acera.

Strip tease

En un callejón semioscuro alcancé a ver un reluciente vestido rojo tirado en la acera. Agucé la vista siguiendo la banqueta hasta la esquina y descubrí unas medias negras. Más allá blanqueaba un sostén. Al doblar la esquina levanté del suelo una atrevidas pantaletas negras, mi corazón dio un brinco, más al levantar la vista pude observar la figura que se recortaba en el fondo. Allá iba con paso vacilante el ropavejero al que se le iba cayendo la mercancía. (80)

Tercer grado de ebriedad

El médico del Departamento de tránsito le pidió al acróbata, detenido momentos antes por un manifiesto aliento alcohólico, que demostrara que no estaba ebrio. Fue fácil para el cirquero caminar por una línea, en un sólo pie y con los ojos cerrados y los brazos en alto. Pero finalmente fue remitido a una celda por presentar claros síntomas de tercer grado de ebriedad. Indignado, el acróbata pidió explicaciones y el galeno le dijo simplemente que ningún cirquero en su sano juicio camina por las paredes. (85)

Descendientes

Un hombre lobo y una vampiresa se enamoraron y como fruto de la antinatural unión procrearon mellizos. Ya en la juventud, uno de los hijos murió porque antes de clavar los colmillos en el cuello de su víctima lanzaba un largo aullido: presa fácil para los cazadores.
El otro duró algunos años trabajando como laboratorista en una clínica de donación de sangre. Sólo bebía el rojo vital en las noches de luna llena hasta que, tras una larga agonía falleció en un camastro víctima del SIDA. (86)

Tónico

Nadie creyó en el maravilloso elíxir capilar. Su inventor, hastiado de burlas y de miradas de incredulidad arrojó con furia la botella ambarina que fue a estrellarse en la mitad de la calle. Todo el contenido se desparramó. Empezó a llover.
Tras un día y otro surtió efecto la sustancia en el asfalto y hoy, la gente al pasar por esa calle se admira, se persigna y se asquea al ver cómo se mece con el viento urbano una inmensa y negra mata de vello público. (86)