Noticias de Chihuahua, Chih., a Lunes 20 de mayo de 2019

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Miguel Gallardo Valles; jugador emblemático del tenis de Chihuahua

por Alfonso Villalobos 923

Miguel Gallardo Valles; jugador emblemático del tenis de Chihuahua

«Como tu entrenas vas a jugar»; «Las ganas no son solo en los torneos, son desde los entrenamientos, ahí se ganan los partidos»

Miguel Gallardo Valles es en definitiva el mejor jugador de tenis que ha dado Chihuahua en toda su historia y aun hoy, a dos años de haberse retirado de la actividad profesional espera cumplir otro sueño, ser el mejor entrenador de tenis en la historia.

Campeón nacional a los 16 años, un año después de haberse ido becado al Centro Tenístico de Monterrey Nuevo León, medallista de oro en dobles de Juegos Centroamericanos, bronce en singles Centroamericanos, bronce en singles de Panamericanos, número uno del país durante ocho años, 170 en el ranking mundial en singles, 160 en dobles y jugador Copa Davis durante 13 años consecutivos, son algunos hechos que lo convierten además en uno de los mejores jugadores en la historia del país.

Miguel Gallardo Valles nació en la ciudad de Chihuahua, en la Clínica del Parque, hace 35 años; fue el tercero de la familia formada por el general y médico militar retirado Miguel Ángel Gallardo, médico gastroenterólogo nativo de Babícora; y su madre Raquel Valles, maestra normalista que ejerció algunos años, pero la mayor parte del tiempo dedicada a las labores del hogar; ella es nacida en Santa Bárbara Chihuahua.

De la familia Valles Gallardo nacieron Miriam y Karina, ambas casadas y jugadoras de tenis, la primera estudio en la Universidad de Florida y la segunda en la Universidad de Texas en El Paso, becadas gracias a su actividad en el deporte blanco.

Miguel es el tercero y más chico de la familia, estudio en la Escuela Primaria Eloy Vallina, la secundaria en la 3015, dos años del Bachilleres en el 3 y terminó la preparatoria en el Ateneo de Monterrey Nuevo León.

Sus inicios en el conocido deporte blanco, se remiten a la Ymca o Guay Presidentes, donde los primeros entrenadores de Miguel Gallardo fueron Esteban Chavarría y Carlos Chaparro, a los siete años, de ahí sus padres los cambiaron al Club Britania como socios fundadores y empieza a trabajar en ese lugar donde se encontraba el profesor David Tatam, Luis «Chiripas» Mendoza y después el cubano Humberto Camaroti.

«Recuerdo que el entrenador cubano era muy bueno, él nos sacó a Cesar Obieta a Álvaro Domínguez, había un grupo grande, desgraciadamente estuvo como cuatro años y luego lo regresaron, por los problemas que ellos tienen en Cuba ya no pudo volver a Chihuahua».

«Cuando se fue el cubano empecé a entrenar con Cesar, con Álvaro, solos y salíamos a jugar a los nacionales, estatales, regionales; llegó un momento en que Eddy de la Paz era campeón de 12, yo era uno o dos nacional en 14 y Álvaro en 16, Cesar también 1, 2 o 3 del país, en cada categoría, era padre porque todos éramos de Chihuahua y estábamos en todas las categorías».

Durante esta etapa, otros entrenadores que tuvo en Chihuahua fueron el Profe Mario del Britania, el profe Ángel, Kike Tapia, Cesar Obieta y el propio Álvaro Domínguez.

«En los nacionales el entrenador encargado del Centro tenístico de Monterrey, Fernando Ochoa, me andaba buscando, se acercaba a mis papas y les decía que tenía talento y les pedía que me llevaran a entrenar con él».

«La idea de mis padres y mía era irme becado por el tenis a Estados Unidos, todavía no terminaba la preparatoria y me dijeron mis papas vete a Monterrey, entrenas allá, estudias en la mañana y tienes toda la tarde; termine la prepa y les pedí chance de jugar un año profesional, a ver qué pasa, ese año me fue más o menos bien, termino y mi papá me dejo otro año más»

«Me fue bien, ganaba uno que otro partido y de repente di un campanazo en un torneo, ahí me empecé a meter jugando torneos profesionales desde los 17 años, me quedaba todavía para jugar juvenil y no jugué, me preparaban para jugar profesional, al final mis papas me apoyaron y ese año se convirtieron en 17, hasta hace cuatro meses», comenta el jugador, vecino de la calle Presa Obeachi, en la colonia Lomas del Santuario de la Ciudad de Chihuahua.

Para Miguel Gallardo el hecho de haber encontrado un entrenador como Fernando Ochoa, definitivamente fue un parte-aguas en su historia deportiva y personal.

«La verdad muy buen entrenador, muy exigente, es como mi segundo padre, viví con su familia, me ayudaron en alojamientos, en torneos; no era de viajar bien porque era camioncito, meterse en un cuarto como cinco o seis jugadores, buscarle y tratar de dividir gastos para que nos saliera más barato, quieras o no te va formando eso, te va sacando el carácter y si no lo tienes dices pues qué necesidad tengo de estar sufriendo».

«Sacrificas muchas cosas, aunque si te gusta no es sacrificio; yo prefería levantarme a las siete de la mañana a entrenar que a levantarme a hacer otras cosas, aunque siempre estuve consciente de que si no daba resultados no se podía continuar» recuerda.

«Había presión de que, órale está bien, te voy a dejar que dejes de estudiar pero necesito que te pongas a entrenar bien, decentemente y digo, en el tenis no puede haber resultados rápido, es un proceso y yo encontré resultados rápido pero entrenaba siete horas diarias, tres en la mañana, una de psicología en la tarde y otras tres de tenis en la tarde, estaba haciendo lo que se necesitaba para llegar» aclara el laureado jugador.

Contrario a lo que se pudiera pensar fue hasta los 16 años en que Miguel logro su primer título nacional, «Me fui a entrenar a Monterrey y al año fui Campeón Nacional, no juegue ITF (torneos juveniles internacionales) ni muchos torneos juveniles, muy poco, me prepararon para el profesionalismo, se gastaba mucho en los juveniles y solo te daban puntos»

«Era más entrenamiento y entrenamiento, hasta que llegó el momento de viajar; en una ocasión juegue porque la Federación me lo exigía para poder pagarme algunas giras, entonces juegue unos nacionales y gane otro campeonato a los 18 años y me empezaron a ayudar en alguno que otro torneo profesional».

«Me dieron beca y represente a Nuevo León durante más de diez años, me pagaban viajes; lo que es Nuevo León y Jalisco tienen muchos recursos y muy buen programa del Gobierno» explica.

«Juegue de todo, dos veces centroamericanos, panamericanos, fu medallista en ambas competencias, solamente me faltó jugar en las Olimpiadas».

A pesar de sus 35 años de edad, un dato interesante en la carrera de Miguel Gallardo es haber sido número uno de México el año pasado hasta los 32 años, cuando estaba en las vísperas de su retiro, reflejando así el gran nivel de juego con el que cuenta, pero también el lento proceso que llevan actualmente los jugadores juveniles, quienes batallan para encontrar el camino a la cumbre, tal y como lo encontró Gallardo.

Además de los títulos logrados en competencias internacionales y Copa Davis, además las rondas acumuladas en torneos de la Asociación de Tenistas Profesionales, y sus participaciones en las calificaciones de todos los torneos conocidos como Gran Slam, en las calificaciones, Miguel Gallardo recuerda algunos de sus juegos más importantes.

«En dobles juegue con Alejandro Hernández, que fue de los mejores en México, con Carlos Palencia y también jugué muchos años con el argentino Carlos Berlocq, además jugué todos los gran slam en la calificación».

«En un gran slam entran los primeros 110 del mundo, luego los wild card (pase directo), los demás para la calificación son 128 y solo 16 califican, entonces del 110 sigue el ranking para la calificación, casi tienes que estar dentro de los primeros 250 del mundo para la calificación y luego son tres partidos para lograr calificar» explica.

«Estuve en la calificación de Australia, Wimbledon, Us Open y Roland Garros, dos veces perdí en la última ronda de calificación, ya para entrar al cuadro principal, eso fue mi tarea pendiente que me quedo, jugar un gran slam en el draw principal, eso y las olimpiadas».

Asimismo recuerda sus enfrentamientos con los argentinos Del Potro y Nalbaldían, el japonés Nichicori, el español Ferrer y el triunfo sobre ecuatoriano Nicolas Lapenti, cuando este ocupaba el número 40 del mundo, venciéndole en Copa Davis.

Otros triunfos fueron contra el argentino Guillermo Coria, también ubicado durante años en el top del tenis mundial y contra el mismo Del Potro a argentino quien le ganó cuando estaba empezando, en su etapa juvenil, siendo profesional a los quince años, recordando además que a los 20 Del Potro gano el US Open.

Pese a todos sus logros y aunque demuestra una gran serenidad y paciencia, rodeada de energía y fuerza, Gallardo Valles acepta que también quebró raquetas durante su carrera «solamente unas quince» precisa inicialmente; «era muy enojón al principio, de los 12 a 14 era muy berrinchudo, pero a los 20 o 21 deje de hacerlo, serían unas quince en total, casi una por año»

Un tema triste en definitiva pero a la vez formativo para Miguel Gallardo fue el doping; haber dado positivo al consumo de marihuana y haber sido castigado por la Federación Mexicana de Tenis y la Asociación de Tenistas Profesionales.

Sin ninguna reserva Miguel acepta comentar lo sucedido «Yo tuve un problema de doping, fue error mío, gracias dios pude salir adelante y gracias a Dios fue un parte aguas en mi carrera, de alguna u otra manera doy gracias que me haya pasado eso».

«Fue un golpe duro, tanto para mí como para mi familia, cuando me pasó eso estaba en mi apogeo, tenía como 24 o 25 años, estaba en una fiesta me invitaron a probar y a los dos días me hicieron la prueba, me castigaron 25 días porque tenía mi historial limpio y acepte el error, no impugne nada».

«Lo logre superar y logre superar que la gente hablara de más, desgraciadamente así es y me sirvió mucho, mis papas siempre al pie del cañón, apoyándome».

Un hecho afortunado para Miguel Gallardo fue también haber invertido, a lo largo de su carrera parte del dinero ganado; Por tal motivo y en un terreno adquirido en conjunto con el entrenador de Ciudad Juárez, Francisco Paredes, se desarrollo el Club de Tenis San Miguel en la ciudad fronteriza.

«Soy exigente y tengo claro que les estoy dando mi energía y mi tiempo a los jóvenes ellos deben responder en la cancha, afuera es otra cosa; es padre ver que estén mejorando y que lleguen bien preparados a las competencias» comenta emocionado, luego externa su sueño:

«Yo me he proyectado en tener un mexicano entre los primeros cien del mundo, ojala fueran más, pero para eso se requiere mucho trabajo, eso me gustaría ya como entrenador y si se puede, trabajando bien, haciendo bien las cosas estoy seguro de ello» sentencia.

Aunque entre el tenis y los viajes, Miguel no tuvo la oportunidad de tener una relación estable con una pareja, hoy sus conceptos están claros y sus metas también, «Ser entrenador, estudiar administración, tener una pareja, casarme, tener hijos», «No tengo prisa» afirma.

Siempre dejando establecidos algunos renglones insustituibles; «Como tu entrenas vas a jugar», «Las ganas no son solo en los torneos, son desde los entrenamientos, ahí se ganan los partidos», concluyó.

CONCEPTOS:

Familia; Apoyo, lo más importante.
Papá; Modelo a seguir.
Mamá; Un todo, una persona especial.
Hermanas; Consentidoras y peleadoras.
Amigos; Pocos pero leales.
Entrenador; Tutor, trabajo.
Tenis; Pasión.
Religión; Católico.
Política; No, pantalón corto, no largo.
Gobierno; Votar para exigir.
Alumnos; Complemento, trabajo.
Escuela; Fundamental.
Raqueta; novia.
Pelota; Hay que pegarle.
Dios; Alguien con quien puedes hablar.
Pasión; Tenis.
Frase; Sin trabajo no hay éxito.
Libro; El Alquimista.
Chihuahua; Corazón.
Nuevo León; Segunda patria, agradecido.