Noticias de Chihuahua, Chih., a Martes 23 de abril de 2019

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Salvador Cabañas “tuvo su mejor día”

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Salvador Cabañas “tuvo su mejor día”

Comienza a tener algunos movimientos voluntarios y eso es muy bueno, aunque no podemos confiarnos, señaló especialista

“Alentador” fue el parte médico de Salvador Cabañas cumplidas las 72 horas de la intervención quirúrgica, tras recibir un balazo en la frente, porque “parece” que la inflamación cerebral comenzó a ceder.

“Hoy ha sido su mejor día desde que llegó aquí”, el Hospital Ángeles del Pedregal, señaló el neurocirujano Ernesto Martínez Duhart, quien coordina al equipo de especialistas que atienden al americanista.

Explicó que “Salvador continúa delicado, pero evoluciona con parámetros mejores. Se ve que el edema cerebral parece empezar a bajar, ya no aumentó, y sus signos están más estables. Empieza a tener algunos movimientos voluntarios y eso es bueno”, remarcó.

Martínez Duhart dijo que Cabañas agitó manos y hombros. Y aunque descartó que pudo haberle apretado la mano a su esposa, como ella declaró a la prensa paraguaya, porque puede reconocer pero no comunicarse, explicó que “empezó a mover espontáneamente la extremidad y eso es bueno porque habla de integridad en las vías neurales que tienen que ver con la corteza cerebral”.

–Si hubo movimientos voluntarios, ¿se puede decir que se reanudó la actividad cerebral?

–Lo único que eso quiere decir es que las vías a la corteza cerebral y de regreso, en algunos movimientos, en algunas funciones, están presentes. No podemos evaluar si es buena o mala. Que empiece a tener movimientos de ese tipo nos indica que hay la conexión.

No obstante, el médico admitió que “todavía no podemos confiarnos”. Cabañas “no está fuera de peligro, sigue con todos los riesgos y en la misma gravedad”, e insistió en que “el hecho de que el edema no haya aumentado es nuestra mayor ganancia.

“Hoy no ha tenido una cosa desfavorable; al contrario, cada vez está más estable y eso es muy alentador”, precisó.

Se informó también que el neurocirujano paraguayo Celso Fretes, reconocido a escala mundial, visitó al paciente a pedido del gobierno de su país y se retiró conforme con el tratamiento al que es sometido Cabañas.
El optimismo que podría interpretarse tras el cuarto parte médico oficial no correspondió con las caras de preocupación entre dirigentes del América, familiares y amigos del jugador.

Después de la conferencia, el jefe de servicios médicos del club, Alfonso Díaz, consideró que los movimientos “en muchas situaciones pueden ser reflejos” y “mientras no lo tengamos despierto no podemos tener la certeza de que lo hace conscientemente”.

Alertó que las acciones pueden surgir debido al estímulo de la terapia física: “es lógico que si te estoy moviendo las piernas, las manos, las muevas” y de momento lo único cierto es que sigue existiendo conexión, aunque no se pueda evaluar en qué medida, entre el cerebro y el cuerpo del jugador.

Reclamo al gobierno de México

“Ante cualquier cosa que ocurra (a Salvador Cabañas y su entorno) hacemos responsable al pueblo de México, en nombre de su gobierno”, reclamó el representante del jugador, José María González.

Inquieta el que aún no se identifique ni detenga al o los agresores, dijo, y “en la medida en que nos apoye vamos a estar más tranquilos”.

A pregunta expresa, González deseó que el tema se torne asunto de Estado: “ojalá, porque la situación amerita mayor atención del gobierno de México para que se esclarezca”.

Agregó que además de la seguridad que ofrece el Hospital Ángeles, el entorno de Cabañas contratará un servicio adicional para protegerlo a él, a sus hijos y su familia.

El caso de Cabañas revivió recuerdos de gente del futbol que sufrió experiencias violentas que les dejaron secuelas. El ex jugador argentino Fernando Cáceres, baleado en un asalto en Buenos Aires en noviembre de 2009, escribió una nota para dar ánimos al paraguayo.

“Te pido que luches con todas tus fuerzas. Se puede y existen los milagros. Lo vas a conseguir. Lucha y no bajes los brazos”, pide el ex futbolista, quien intenta retomar su vida inmerso en un proceso de rehabilitación.