Noticias de Chihuahua, Chih., a Domingo 24 de marzo de 2019

Cargando...
Cargando...

Se aplaza juicio de mexicanos en Malasia

219

Se aplaza juicio de mexicanos en Malasia

Se aplaza hasta el 2 de junio el juicio de los tres mexicanos presuntos narcos en Malasia

Kuala Lumpur.- El juicio contra los hermanos González Villarreal fue suspendido en Malasia por orden del juez Mohamed Zawawi, quien consideró que ante la gravedad de las acusaciones de la defensa —en torno a la manipulación de las evidencias— es necesario analizar a fondo el proceso.

Zawawi ordenó que el juicio inicie el próximo 2 de junio, fecha en la que dará una definición final sobre el procedimiento y si acepta o no la petición de la defensa de desechar el caso ante la sospecha de que se violentó la cadena de custodia de las evidencias.

“Creo que tenemos que analizar a fondo esto”, dijo Zawawi. “Nos vemos el 2 de junio”. Así terminaron dos días de juicio en los que la defensa de los mexicanos presentó a un especialista en common law y constituciones del Commonwealth para tratar de convencer al juez de aceptar un alegato inédito: aceptar que la corte se equivocó y desechar el juicio.

La decisión, que permitirá a los González Villarreal contar con dos meses más para preparar su defensa, cayó de peso a los tres sinaloenses. “¿Nos sueltan?”, preguntó Simón, al terminar el día, sin haber comprendido lo que significa la decisión de Zawawi.
Ahora el caso será desmenuzado para tratar de determinar si los argumentos del abogado de los mexicanos, Kitson Foong, se sostienen o hacen agua.

Antes de que se tomara esta decisión, la defensa de los sinaloenses imploró al juez Mohamed Zawawi: “Suspenda el juicio”.

La estrategia era evitar que José Regino, Luis y Simón tomaran el estrado y quedaran expuestos a un demoledor interrogatorio del fiscal Ummar Saiffudin.

El abogado Foong lanzó un esfuerzo renovado por convencer a Zawawi: “Insisto en que el juez, la corte, tiene el poder de mirar hacia sí mismo. Particularmente cuando existe el riesgo de que se cometa una grave injusticia, dado lo que está en juego”.

A las 11 de la mañana hora local —cierre de esta edición— el asunto seguía sin resolverse. Para tratar de forzar la situación, Foong presentó a un abogado adicional, Kamarul Hisham, bajo la figura de amicus curiae (amigo de la corte) para reforzar el argumento central de la defensa: la cadena de custodia de las evidencias se violó y la corte tiene el poder de echar abajo el caso.

Hisham, experto en common law, admitió que lo solicitado por la defensa —que un juez revise su actuación, reconozca que se equivocó y suspenda el juicio— representaría un hecho inédito en Malasia. Pero aseguró que ha ocurrido en otros países de la región.

“Mi lord, esto ha pasado ya en India”, dijo Hisham, quien citó el antecedente de un caso en el que un juez indio aceptó que se corría el riesgo de cometer una injusticia y, por ende, procedió a cancelar el juicio en su etapa previa al estrado, misma en la que se encuentra el juicio de los mexicanos.

En resumen, Hisham solicitó al juez Zawawi aceptar que su actuación hasta ese momento podía estar equivocada. Una apuesta del todo por el todo. Pero si el juez rechazaba el argumento no habrá otra opción más que escuchar el testimonio de los tres sinaloenses.

“Mi lord, mi lord, en este momento no sabemos el estado de las evidencias. Esto nos lleva a que se reconsidere el juicio”, insistía ante un Zawawi impasible. Fue la tónica del día: el mismo argumento se extendió varias horas.

Hasta que el juez interrumpió al filo de las 11 de la mañana hora local. “¿Cuál es su punto, consejero?”, replicó el juez sin adelantar el sentido de su decisión final. “¿Me está pidiendo que revierta mi decisión?” La respuesta de Hisham fue: “Sí, mi lord. Creo que el argumento se sostiene”.

***
La decisión de Zawawi en este punto era crítica. Si desechaba el caso los detenidos serán declarados inocentes y libres de regresar a México. Pero si ordenaba a José Regino, Simón y Luis tomar el estrado los dejaría en el punto más vulnerable, uno en el que su defensa podría colapsarse: por separado tendrían que explicar qué hacían en Malasia el 4 de marzo de 2008, cuando fueron detenidos por la Unidad Antinarcóticos de la Real Policía Malaya en Johor Bahru.

Al mediodía no había señales claras de hacia dónde habría de inclinarse el juez, quien permaneció en silencio durante buena parte de la audiencia, atendiendo el planteamiento de Hisham.

En silencio, por una entrada trasera —para no exponerlos a los medios—, los hermanos arribaron a la corte poco antes de las 9 de la mañana. Como un día antes, fueron asistidos por dos traductores, cuya tarea fue más difícil dada la complejidad del caso, que se convirtió en un ir y venir de códigos, subcódigos, artículos y jurisprudencias del Commonwealth.

Las evidencias que presuntamente vinculan a los hermanos con el tráfico de drogas fueron llevadas a la corte en una furgoneta de la Real Policía de Malasia. Se trata de didones, equipo de laboratorio y papelería diversa. Horas más tarde el panorama se aclaró: “No vemos el 2 de junio”, reiteró el juez.