Noticias de Chihuahua, Chih., a Martes 17 de enero de 2017

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Secuestraban migrantes como negocio familiar

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Secuestraban migrantes como negocio familiar

Pedían entre uno y 5 mil dólares a los familiares por perdonarles la vida; los cinco parientes fueron detenidos en Tabasco

Villahermosa ─Una banda que se dedicaba al secuestro y extorsión de migrantes compuesta por una familia que operaba en los límites de Guatemala y Tenosique, en el estado de Tabasco, fue desmembrada por elementos del Ejército Mexicano y Agentes Federales de Investigación de la PGR.

El grupo de delincuentes cobraban entre mil y cinco mil dólares a familiares de ilegales para perdonarles la vida, dinero que pagaban sus familiares desde los países de origen de los migrantes.

Esta familia plagiaba a indocumentados, principalmente los originarios de Honduras y está compuesta por madre e hijos; todos ellos fueron detenidos de manera escalonada en la colonia San Juan, de Tenosique. Primero se detuvo en el operativo a una persona, que tenía en su poder dos armas largas y dos cortas.

El primero que fue detenido por las fuerzas federales fue quien delató a los demás integrantes de la banda y de quien se supo había cobrado una parte del rescate por el secuestro de un hondureño, dinero que sus familiares habían pagado por el sistema de envío rápido desde aquel país, con tal de que su familiar no fuera asesinado.

Tres hondureños, cuyos familiares hicieron depósitos por la cantidad de 2 mil dólares por cada uno de ellos para ser liberados, denunciaron los hechos ante las autoridades mexicanas.

De acuerdo a la información proporcionada a las autoridades, después de recibir los militares la denuncia sobre la banda de extorsionadores, el grupo especial y los AFI se trasladaron al ejido Pomona donde detuvieron a una mujer a la que apodan la «Güera» y a su hijo, quienes también habían recibido la otra parte del rescate.

Los detenidos son Ignacio Laynes Martínez, jefe de la banda; Patricia Guadalupe Aguilar, esposa de Ignacio; Manuel Laynes Aguilar, hijo de Ignacio y Patricia, así como Marco Antonio Gutiérrez May y Julio César Alegría Moreno.

El modus operandi de estos plagiarios es que interceptaban a los indocumentados cuando caminaban por las vías del ferrocarril, para subirse a «la Bestia» en su tránsito hacia el norte del país. Después los llevaban a una casa de seguridad en alguna de las comunidades de la zona rural de Tenosique y luego hacían contacto con sus familiares a quienes extorsionaban vía telefónica.