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11:55 am

The Walking Dead

The Walking Dead

Vi de cabo a rabo las primeras 2 temporadas y voy por más (EL ÁGORA)

16 de mayo de 2013

15:20 pm

Yo no soy muy de series; y ya puestos, si son de horror, menos. Me eriza estar al borde del asiento y con el Jesús en la boca. Para mí, ver películas de terror es como comer chile: No le encuentro sentido al sufrimiento gratuito.

Pues bien, no únicamente vi de cabo a rabo las primeras 2 temporadas, sino que las disfruté y voy por más. La cosa empezó con el Adolfo, quien no se perdía un capítulo. “¿Qué estás haciendo?”; “viendo la tele”; “¿Qué estás viendo?”; “Dagualquinded” (el inglés lo pronuncia igual que López Dóriga); “¿De qué se trata?”; “De zombis”; “No dejaría….”; y me iba yo para otro lado envuelto en la túnica de mis desdén. Claro que no pasaba tarde que no estuviera a dale y dale con: “¿Quieres verla?”; y yo: “no, gracias”; ocurre que, como con la cumbia del “Viejo del Sombrerón”: Una gota de agua sobre una piedra hace un orificio. Y uno de tantos días me puse a ver un capítulo y ya me quedé ahí, cómodamente instalado en mi carácter de espectador del espanto.

Datos más datos menos, la serie narra los avatares de un grupo de sobrevivientes, quienes van tras la pista de un mítico refugio, luego del cataclismo: Una epidemia mundial que hace que los muertos “revivan”. Lo que cierto es que ni reviven ni nada, no más se les “despierta” una zona del cerebro que mantiene intacta una función vital: El hambre; de tal modo que los “muertos vivientes” solo hacen dos cosas: Comer y caminar; caminar y comer, póngale usted el orden. De ahí el mote de los engendros que sirve de título a la serie: “Caminantes”. Claro que como toda obra de ese género que se respete, el sobresalto y las sorpresas desagradables están a la orden del día: Dientes pelones, mordiscos, ojos botados, litros de sangre y kilómetros de intestinos de fuera sirven de telón de fondo a la historia de vida de cada uno de los personajes. Entre las muchas razones que me sirvieron de resorte para verla, la principal es que quería estar con el Adolfo, sentarnos y verla juntos. Claro que eso de “sentarnos y verla juntos” es un eufemismo, pues a cada rato nos peleamos por el sillón, la almohada, el trozo de tapete, la última paleta, ponerle “pausa” para ir al baño, jugar “luchitas” y un sinfín de reyertas menores que pautan nuestra relación de padre e hijo. La otra es que sirve como excelente punto de arranque para realizar multitud de reflexiones “de bulto” sobre una cantidad infinita de temas: El amor, la solidaridad, la decencia, el honor, la maldad, el egoísmo, el liderazgo, la venganza, el rencor, el heroísmo, el deber, la fidelidad, la amistad, el valor, entre otros más. Son tantas las aristas, tantas a veces mis interrupciones estratégicas, que Adolfo luego de detener la cinta le pone “play” de nuevo y me dice: “Ya, papá, ya, tranquilo; ya entendí”.

A donde quiero llegar, es a que podemos ver la serie como otra más (y estará bien); y sin embargo, también podemos intentar una reflexión sobre las distintas situaciones que presenta y que resultan, querámoslo o no, aplicables a nuestra cotidianidad. En ocasiones, sin necesidad de bichos perversos, en nuestra vida diaria nos comportamos como auténticos zombis: comemos y caminamos; caminamos y comemos. Trituramos y devoramos al prójimo, lo explotamos o le pagamos salarios de hambre; a los más pobres, a los más necesitados, a nuestros indígenas, por ejemplo, o a los habitantes de las zonas rurales, les escamoteamos o francamente le robamos lo que le pertenece: Las ayudas del Gobierno, sus recursos naturales (forestales, mineros, etc.) y luego, hipócritamente nos dolemos de su miseria. Peor aún, en ocasiones, nos quejamos de verlos vendiendo chicles o pidiendo ayuda en las esquinas; sin darnos cuenta -o sin querer hacerlo-, que solo entre el año 2000 y el 2010 se extrajo más oro de las entraña de México que en los 300 años de dominio español; mientras ellos continúan igual de pobres que hace 500 años, algún vivales del Gobierno se ha hecho millonario al amparo de su desgracia inducida.

En las grandes ciudades, dejamos que los políticos mientan y estafen a su libre arbitrio; y en ocasiones, no solo no hacemos lo que nos corresponde como auténticos ciudadanos, sino que nos sometemos mansamente al expolio y al abuso. Aplaudimos con entusiasmo las medidas demagógicas y populistas y dejamos que nos “vean la cara” en aras de una tranquilidad o confort producto de la apatía o la ignorancia; celebramos a los políticos corruptos y les damos gracias por sus dádivas, sin importarnos ver cómo saquean el cajón de la cosa pública. No conformes, a veces los disculpamos con una “mexicanidad” o una “tradición” mal entendidas: “Así somos”, “el pueblo tiene el tipo de gobernantes que se merece” o el cínico, aunque estrictamente veraz: “La corrupción somos todos”. En la cima de lo peor, no falta quien los ensalza o los engrandece a través de editoriales y notas de prensa que dan cuenta y detallada razón de sus “logros”, mostrando una lambisconería sin límites.

Todos los días, se miente, se explota, se desfalca, se defrauda sin que pase nada. País de zombis, de sordos, ciegos, mudos; de caminantes que pasan de largo frente a todo aquello que no represente sus apetitos más groseros e inmediatos, pues lo demás les es ajeno. País donde buena parte del sector empresarial es voraz en exceso; de la opinión pública, es cobarde; de la iglesia, comparsa -en el mejor de los casos-, pues en el peor, resulta cómplice; del gobierno, corrupta; y de la ciudadanía, indolente y apática. Sigamos caminando.

---ooOoo---

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4 Mensajes

  • por Christian

    16 de mayo de 2013 - 05:05 pm

    Amigo, me quedo muy impresionado y agradecido porque hay gente como usted que recuerda mensajes para su experiencia de vida, con tan solo leer su anuncio me doy cuenta de que este mundo esta lleno de guerreros del camino de la luz, yo en lo personal soy un gran Fan de la serie de "The Walking Dead", desde muchísimo antes de que saliera la serie en televisión leía los cómics, y me interese mucho en la historia... profundice en los personajes, en las situaciones, en los momentos y en las decisiones que se tomaban por parte de los mismos personajes, en fin cuando vi el primer capítulo supe que no podía parar de verla, consideró al igual que usted que la gran riqueza de esta serie proviene de la gran cantidad de valores humanos que nos deja... los cuales usted mencionó... que para mi gusto solo se basa en dos, AMOR Y TEMOR... y de ahí derivan todos los demás, si hay muchos fans que se dicen fans pero solo la ven por morbo, por sentir el drama, ver violencia, zombis ya que como usted dice son reflejo de la vida diaria, personas sin un alma que solo importa su propio placer y darse gusto a si mismos, sin importar lo que la persona de a lado sienta, mas sin embargo también hay personas como usted, como yo que disfrutan la esencia de la serie ya que se ven reflejados en pequeñas situaciones que han experimentado en su vida, basadas en todos los valores y emociones humanas que pueda haber...En fin para no hacerla mas larga, me da mucho gusto que aún existan personas que se preocupen por lo único que el ser humano vino al mundo: a ser libre, cuidar y AMAR del otro.. Saludos!

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  • por FLORENCIA

    31 de mayo de 2013 - 08:05 am

    Buen dia Luis Villegas excelente su reflexion...Dios lo Bendiga¡¡¡¡¡

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  • por Tonira

    12 de junio de 2013 - 05:06 pm

    Yo tambien soy una fanaticas de la reviista y TV serie "The Walking Dead." Al igual que usted reflexiono con cada uno de los personajes y situaciones que se les presentan en la vida "cotidiana" de este grupo de sobrevivientes. Lo fascinante de este programa es que estos personajes caracterizan presiones y problemas en una forma extremosa: vida o muerte. Se puede ver como una persona sociopatica como el "Governor" puede manipular a la gente y al mismo tiempo distorcionar la verdad para su propio beneficio. Cuantas personas como esta hemos tratado a lo largo de nuestra vida, sin siquiera estar peleando contra una plaga de zombies? Sin embargo cuantas personas nos encontramos en nuestro camino que sin conocernos nos tienden una mano. En el caso de Rick (el lider de los sobrevivientes) el proteje, provee y esta dispuesto a todo por la seguridad de su grupo. Personas con esa clase de qualidades no se ven donde quiera pero si existen. "The Walking Dead’ es un programa que tiene de todo, gente buena y mala igual que en nuestra sociedad. Saludos :)

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