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Tradiciones de fin de año

Tradiciones de fin de año

Celebraciones de Año Nuevo en diferentes zonas de la República Mexicana que se han convertido en fiestas populares (EL ÁGORA)

31 de diciembre de 2010

09:45 am

En México el Año Nuevo se festeja de diversas maneras, según la zona del país de que se trate.

Especial interés tiene para los zapotecos del Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, quienes acostumbran la elaboración de "El viejo", que es un muñeco al que visten con ropa y zapatos viejos y al que queman a las 11 o 12 de la noche. Así es como se termina el año e inicia otro. De la tradición habla Sebastián Verti en su obra "El libro clásico de la Navidad en México".

Entre los huicholes de la sierra de Jalisco y Nayarit se efectúa el "cambio de varas", así como entre los tzotziles y tzeltales de Chiapas se realiza el "cambio de bastón", conmemorando así la renovación de sus propios gobernantes.

Para otros, el Año Nuevo consiste en una cena a la medianoche, después de asistir a la misa de gallo. La cena es muy parecida a la de la Navidad, pero se le agrega un frutero de uvas, de las cuales se reparten 12 a cada comensal. Cada uva representa un mes del año; deben comerse al tiempo que suena cada campanada del reloj a las 12 de la noche. Es costumbre también estrenar este día alguna prenda de vestir, simbolizando con ella una renovación de los propósitos de vida.

Muchas personas ven en el Año Nuevo la ocasión para una reflexión sobre lo que se ha hecho y para una formulación de propósitos y metas por realizar en el año que comienza.

Tradición prehispánica

Pese a que una de las más bellas y poéticas costumbres de nuestros ancestros aztecas se haya perdido: cuenta el cronista fray Diego Durán que en la fiesta de Año Nuevo -celebrada el 1 de marzo, la gente salía a los campos, a las cementeras y a los huertos para tocar con sus manos las hierbas, las flores y los frutos renacidos. Hombres, mujeres y niños recorrían así las chinampas floridas para inundar su alma de colores y aromas. Los más devotos formaban algunos ramos y los llevaban a sus templos.

Qué bella tradición de nuestros antepasados con la que expresaban su amor y comunicación con la naturaleza.

Quizá el único rastro que dejó esta usanza se halla en la sensibilidad del mexicano para captar la alegría de los colores y en el ritmo que imprimen a sus danzas campiranas.

¡Doce campanadas! La tradición de los 12 deseos, uno por cada una.

"¡Son las doce! ¡Feliz Año Nuevo! ¡Vida nueva! ¡Felicidades! ¡Mis mejores deseos para este año nuevo! Pero antes, hoy como nunca, voy a apurar las 12 uvas al compás de las campanadas del reloj, porque serán ellas las que me ayudarán a que mis grandes deseos se cumplan por todo lo alto." Sí, es el momento adecuado para comerlas y pedir apasionadamente y fervientemente que el año que se inicia sea el mejor en todos los aspectos.

¿Por qué debemos comer esas 12 uvas en el último minuto del año?

Sencillamente porque ya es una tradición que hemos adoptado de generación en generación, y también por aferrarnos a nuevas ilusiones, si tomamos en cuenta que esas ilusiones son el alimento de nuestro espíritu y que esta noche no debemos permitir que la nostalgia nos invada. Vamos a pensar en un mañana maravillosa, y esas uvas serán las que nos ayudarán a lograrlo.

Año Nuevo, noche de euforia y alegría, en la que pedimos que esa fruta de la vid tenga los poderes que se le atribuyen al vino y que haga realidad nuestros deseos, siempre y cuando lo pidamos con fe y con todo el corazón.

El fruto de la vid fue elegido por los dioses, ellos fueron los que le otorgaron dones maravillosos, por ello las uvas son un símbolo y representan el fortalecimiento del cuerpo. También materializan los deseos del espíritu y de la voluntad. por consiguiente, al vino también se le puede atribuir este don.

El vino producto de la vid, al igual que el trigo, son fruto de la tierra y a través de la historia se encuentran íntimamente ligados a la vida del hombre. Representaba en la antigüedad, la gratitud a Dios por todos los beneficios obtenidos. A él se le pedía que nunca faltara el pan de trigo y el vino, que eran una bendición en la mesa.

El trigo convertido en pan y la uva con la fe y la esperanza, son los motivos que nos hacen pedir a Dios que cada año sea mejor, que haya salud, bienestar en nuestro hogar y éxito en nuestra vida profesional. Y amor, mucho amor para todos los que nos rodean, olvidándonos esta noche de celos, envidias, rencores; sólo recordar los más bellos momentos, esos que ya vivimos y compartimos y que ya pertenecen al año pasado.

Y al exclamar: ¡Feliz Año Nuevo!, debemos también recordar con gran respeto que el vino fue elegido por Jesucristo como parte importante del ritual cristiano de la celebración de la Última Cena, cuando en compañía de sus discípulos, sentado a la mesa les dijo: "Comed y bebed, que este es mi cuerpo y esta es mi sangre", y ellos comieron el pan y tomaron el vino. En este día de Año Nuevo, el fruto de la vid, convertido en vino, son símbolo de amor, esperanza y fe.

Bebidas especiales para recibir el año

Por supuesto que en casi todos los hogares del mundo, pero en especial en los mexicanos, se degustan maravillosas bebidas que acompañan y adornan nuestra cena de fin de año. Los siguientes ejemplos son muestra de tradicionales y exquisitas preparaciones que, sin duda, nos darán motivo extra para celebrar. Y como dicen que para muestra basta un botón, pues qué les parece la receta del ponche del 2000.

Ponche para el 2000

Ingredientes: 1/2 litro de tequila, 1/2 taza de azúcar, 1 botella de champaña, 12 bolitas de melón, 2 naranjas rebanadas, cerezas en almíbar escurridas (el almíbar se guardará para el rito).

Elaboración: coloque en una ponchera de vidrio el tequila y el azúcar y revuelva con una cuchara larga, hasta disolver el azúcar. Agregue la champaña bien helada y deje caer las 12 bolitas de melón.

Sirva tazas poncheras, en vasos cortos o copas altas, con adornos de rebanadas de naranja, gajos de lima o mandarinas (decore con frutas de temporada), agregue cerezas.

El rito del brindis debe ser cruzado, formulando sus grandes sueños e ideales.

El almíbar que quedó de las cerezas deberá aprovecharse la primera semana del año en todos los alimentos que consuma.

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