Noticias de Chihuahua, Chih., a Sábado 29 de abril de 2017

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Volver a Dios con un corazón humilde y arrepentido

por El Ágora 822

 Volver a Dios con un corazón humilde y arrepentido

Lucas 13,1-9 - Reflexión del Papa: El Señor no se cansa jamás de tener misericordia de nosotros y nos ofrece su perdón

Santo Evangelio según san Lucas 13,1-9

Dura invitación a la conversión: En aquel tiempo, se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. Él les respondió: «¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. Les dijo también esta parábola:»Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: «Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?» Pero él respondió: «Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás» Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

El Señor no se cansa jamás de tener misericordia de nosotros, y quiere ofrecernos una vez más su perdón, invitándonos a volver a Él con un corazón nuevo, purificado del mal, para tomar parte de su gozo.

¿Cómo acoger esta invitación? Nos lo sugiere San Pablo en su Carta a los Corintios: «les suplicamos en nombre de Cristo: déjense reconciliar con Dios» (2 Cor 5,20). Este esfuerzo de conversión no es sólo una obra humana.

La reconciliación entre nosotros y Dios es posible gracias a la misericordia del Padre que, por amor a nosotros, no dudó en sacrificar a su Hijo unigénito.

De hecho, el Cristo, que era justo y sin pecado, fue hecho pecado por nosotros cuando sobre la cruz cargó con nuestros pecados, y así nos rescató y redimió ante Dios. En Él, nosotros podemos volvernos justos, en Él podemos cambiar, si acogemos la gracia de Dios y no dejamos pasar en vano el momento favorable.

Que María Inmaculada sostenga nuestra lucha espiritual contra el pecado, nos acompañe en este momento favorable, para que podamos llegar a cantar juntos la alegría de la victoria en la Pascua de Resurrección.

Oración de Sanación

Señor, me levanto con nuevos ánimos y con una esperanza alegre al saber que mi corazón se siente seguro de tu presencia y de tu poder y que podré contar con tu defensa ante cualquier tormenta de intente abatir a mi alma

Sé que eres un Dios de vida, un Dios de generosidad en extremo, un Dios que no oculta su rostro a sus hijos en medio de las adversidades y que protege con un celo divino infundiendo fuerza y consuelo al corazón

Tus enseñanzas pueden parecer duras y directas, pero están llenas de sabiduría y de verdad. Ellas me invitan a la conversión verdadera y me advierten de los peligros que asecharán a mi alma sino vivo de acuerdo a tu estilo de amor. Tus palabras me invitan a la misericordia y a la comprensión de mis propias debilidades, a saber que no puedo confiar sólo en mis capacidades humanas, sino que debo dejarme guiar por tu Luz que ilumina y tu Espíritu que santifica.

Nunca estaré seguro del día ni la hora en que me llames, por eso, debo estar vigilante y firme en mi deseo de seguirte. Ayúdame a crecer en la caridad, y así despojarme del hombre viejo y renunciar a todo aquello que me separa de Ti.

Oh Señor, Tú me enseñas que ante el Padre todos necesitamos transformar el corazón, creer en tu poder sanador que es capaz de cerrar toda herida, y en tu gracia pacificadora que todo lo impulsa y todo lo restaura. Quiero asemejarme más a Ti, entregarme a una fe ardiente que renueve mi compromiso de amor y que anuncie las maravillas de permanecer a tu lado

Clamo tu protección, ruego por tu bendición, llamo a tu presencia que nunca abandona y me hace caminar tranquilo y sereno por medio de valles oscuros. Amén
Propósito para hoy

Invitaré a participar de la Santa Misa a algún familiar o amigo que esté alejado de los caminos del Señor.

Reflexionemos juntos esta frase:

«Apreciemos más el trabajo de los empleados domésticos y de los que cuidan a los menores, ancianos o inválidos: es un servicio valioso». (Papa Francisco)