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Martes 8 de marzo de 2011

Afecta el Estrés a Mujeres

Las mujeres entre 20 y 50 años dejan de dormir por la diversidad de actividades y responsabilidades familiares.


Las mujeres entre 20 y 50 años dejan de dormir por la diversidad de actividades y responsabilidades familiares.

El Instituto Mexicano del Seguro Social recomienda a la población dormir el tiempo necesario, de 6 a 8 horas diariamente, ya que no hacerlo puede ocasionar graves consecuencias. Hay quienes no descansan por más de 36 horas seguidas y manifiestan alteraciones psiquiátricas; otros no duermen por más de 48 horas y llegan a tener alucinaciones visuales y auditivas.

Cuando el tiempo sin dormir es mayor a cien horas -cuatro días-, las personas llegan a tener ideas delirantes de tipo paranoide; cinco días de insomnio causan síntomas de delirio de persecución, sienten que son vigiladas o escuchadas; estos signos son muy semejantes a los de la esquizofrenia paranoide.

El Instituto explicó que las mujeres tienden más a padecer insomnio debido a su mayor sensibilidad emocional, sumado a esto el estrés que se vive en las grandes ciudades, los malos hábitos para dormir, como hacerlo con la televisión encendida o después de cenar y beber con abundancia.

Especialistas del IMSS explicaron que el insomnio se caracteriza por la falta de sueño, o cuando éste es irregular, esto es que se interrumpe, por escasos minutos o hasta por horas, varias veces durante la noche.

La adaptabilidad humana permite, en muchos casos, la disminución del tiempo de dormir. Hasta hace algunos años la recomendación era dormir durante ocho horas continuas; sin embargo hoy el promedio ha disminuido hasta seis horas y media, que son suficientes para descansar, siempre y cuando el sueño no se interrumpa.

El Seguro Social recomendó asistir al médico en caso de padecer de insomnio, para que este le de un tratamiento dependiendo la gravedad, en los casos sencillos, que son cuando existen problemas pasajeros o temporales, se prescriben ejercicios de relajación o de repetición ritual de hábitos, como lavarse los dientes antes de dormir, leer, entre otros; y en situaciones más complicadas se utilizan psicofármacos o tranquilizantes, siempre bajo estricta prescripción médica.