Jueves 12 de marzo de 2026
Valparaíso, Chile.- José Antonio Kast juró este miércoles como nuevo presidente de Chile en una ceremonia celebrada en el Congreso Nacional de Valparaíso, marcando el giro más acentuado hacia la derecha desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet. En sus primeras palabras como jefe de Estado, Kast anunció la implementación de un “gobierno de emergencia” centrado en el combate a la delincuencia y la migración irregular.
“Chile necesita un gobierno de emergencia y eso es lo que vamos a tener”, declaró desde el icónico balcón del Palacio de La Moneda en Santiago. “Un gobierno de emergencia no es un eslogan. Es orden donde hay caos, alivio donde hay dolor, mano firme donde hay impunidad y esperanza real para quienes han sido ignorados por mucho tiempo”.
Kast, fundador del Partido Republicano, asumió el cargo tras una campaña en la que obtuvo casi el 60% de los votos, venciendo a la oficialista Jeannette Jara. Su discurso se centró en los desafíos inmediatos del país: un debilitamiento de las finanzas públicas, el avance del crimen organizado y el narcotráfico, y la sensación de abandono del Estado hacia las familias.
El presidente advirtió que quienes delinquen o ingresan al país de manera irregular enfrentan a un gobierno que “no va a negociar”. Además, afirmó que las fuerzas de seguridad recibirán “todo el respaldo de la ley, los recursos del Estado y la voluntad política que durante tanto tiempo les faltó”.
En lo económico, Kast propuso reducir drásticamente el gasto público hasta en 6.000 millones de dólares, disminuir impuestos y reorganizar el aparato estatal reduciendo los ministerios de 25 a 12. Su modelo se inspira en políticas de Donald Trump y Nayib Bukele, priorizando la tolerancia cero con el crimen y la migración irregular.
La jornada estuvo marcada por manifestaciones de apoyo y rechazo en Valparaíso y Santiago. Simpatizantes del nuevo presidente ondearon banderas y gritaron consignas como “Viva Chile” y “Presidente del cambio”, mientras que grupos de oposición realizaron protestas y quemaron muñecos representando a figuras políticas. Las autoridades implementaron cierres de estaciones del metro y reforzaron la presencia policial para evitar incidentes.
Kast asumió su mandato tras dos intentos previos en 2017 y 2021, y ahora deja de lado algunos temas polémicos como el aborto y la ideología de género, concentrando su discurso en seguridad, control migratorio y ajuste económico.
Por su parte, la ciudadanía refleja sentimientos mixtos. Mientras algunos confían en que el nuevo gobierno restaurará el orden y la tranquilidad, otros expresan temor por el impacto en derechos sociales y proyectos legislativos pendientes, incluyendo la ampliación del aborto legal, la ley de eutanasia y la protección laboral.
“Obvio que hay varios temas pendientes, pero lo único que nos importa ahora es volver a caminar tranquilos en la calle”, dijo María Teresa Castro, profesora jubilada de 61 años. Por otro lado, Celeste Sanzhueza, asistente social de 21 años, manifestó: “Siento que va a cambiar mucho Chile a partir de ahora y tengo miedo de lo que pasará con los proyectos sociales avanzados hasta este momento”.
Con esta investidura, Chile inicia un periodo de gobierno marcado por un enfoque de mano dura en seguridad y migración, mientras el país enfrenta un delicado equilibrio entre expectativas de orden y preocupaciones por derechos sociales y estabilidad económica.

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