Miércoles 29 de octubre de 2025
La llamada “Megafarmacia del Bienestar”, presentada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador como la solución definitiva al desabasto de medicamentos en México, terminó siendo una gran bodega sin capacidad de distribución ni resultados tangibles.
De acuerdo con la evaluación socioeconómica del proyecto de inversión del Centro Federal de Almacenamiento y Distribución de Insumos para la Salud (Cefedis), elaborada en 2023, el complejo se diseñó desde un inicio únicamente como un centro de concentración de inventarios de los almacenes de Birmex en el Estado de México —Tultitlán, Toluca, Lago de Guadalupe, Purificación y San Joaquín—, sin funciones reales de entrega directa de medicamentos a hospitales o pacientes.
“El proyecto busca concentrar los servicios de almacenamiento y preparación de pedidos que presta Birmex al IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar, logrando economías de escala”, señala el documento.
Una solicitud de información hecha a Birmex en noviembre de 2024 confirmó esta limitación:
“La Megafarmacia del Bienestar no surte recetas al ser competencia de los institutos correspondientes.”
Esa aclaración contrastó con la promesa hecha por López Obrador durante la inauguración, el 29 de diciembre de 2023, cuando aseguró que los medicamentos se enviarían desde Huehuetoca en menos de 48 horas a cualquier punto del país.
Sin embargo, los resultados fueron decepcionantes. A 22 días de su inauguración, la Megafarmacia había recibido 12 mil 541 llamadas de ciudadanos desesperados por conseguir medicinas, pero sólo surtió 67 recetas. Para mayo de 2024, el número apenas ascendía a 341 recetas, y hacia julio, según su Sexto Informe de Gobierno, apenas mil 155 prescripciones habían sido atendidas a nivel nacional —un promedio de seis diarias.
Además, el inventario inicial fue mínimo. El gobierno federal informó que el complejo comenzó operaciones con 2.46 millones de piezas de medicamentos, pese a tener capacidad para almacenar 280 millones, es decir, apenas el 0.9% de su potencial.
Para llenar la bodega, el gobierno no realizó compras nuevas, sino que ordenó trasladar medicamentos desde el IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar, restándolos de las existencias destinadas a clínicas y hospitales. En total, se movieron más de 50 millones de piezas, incluyendo productos básicos como paracetamol, ácido fólico, electrolitos, condones y gasas.
“Las claves existentes en el Cefedis son propiedad de los institutos de salud federales producto de las compras consolidadas del ejercicio 2023”, confirmó Ramón Gómez Gaytán, director de Administración y Finanzas de Birmex.
La medida incluso afectó a dependencias especializadas como el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece) y el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva (CNEGSR), lo que agravó el desabasto en distintas regiones del país.
Pese a su nombre, la “Megafarmacia del Bienestar” nunca fue un sistema de distribución de medicamentos, sino una bodega concentradora que no logró cumplir la promesa de terminar con la escasez que afecta a millones de pacientes desde 2019.
El proyecto, que se inauguró con bombo y platillo, terminó como un símbolo del fracaso logístico del sector salud durante el sexenio anterior.

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