Miércoles 10 de junio de 2026
Ciudad de México.- El Gobierno de México intensificó las negociaciones con Estados Unidos en el marco de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al argumentar que los vehículos fabricados en territorio mexicano enfrentan actualmente una carga arancelaria superior a la de automóviles importados desde Japón y Corea del Sur.
De acuerdo con información difundida por Bloomberg News, autoridades mexicanas presentaron evidencia ante funcionarios estadounidenses de que el arancel promedio aplicado a los automóviles exportados desde México ronda el 18.75 por ciento, mientras que algunos vehículos procedentes de Japón y Corea del Sur pagan una tasa cercana al 15 por ciento.
Industria clave para la economía mexicana
La industria automotriz representa uno de los sectores estratégicos para México, al aportar aproximadamente el 4.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y generar cientos de miles de empleos directos e indirectos.
Por ello, el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha impulsado diversas medidas para fortalecer la competitividad del sector, incluyendo incentivos fiscales y la simplificación de trámites para la inversión.
Reglas de origen, el principal obstáculo
Uno de los puntos centrales de la discusión son las complejas reglas de origen establecidas en el T-MEC, que exigen que al menos el 75 por ciento de los componentes de un vehículo sean producidos en América del Norte para acceder a beneficios arancelarios.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, ha señalado que el cumplimiento de estas disposiciones implica procesos de verificación altamente complejos, que pueden requerir el análisis de hasta 18 mil componentes por vehículo.
Además, representantes de la industria sostienen que los costos asociados a estas verificaciones pueden representar hasta un 3 por ciento adicional para los fabricantes instalados en México.
Ventaja para competidores asiáticos
Mientras los productores mexicanos deben cumplir estrictas reglas de contenido regional, Japón y Corea del Sur operan bajo acuerdos distintos con Estados Unidos que les permiten exportar vehículos con una tasa fija cercana al 15 por ciento, sin estar sujetos a requisitos similares de origen.
Según los cálculos presentados por México, un vehículo fabricado en territorio nacional con valor de 50 mil dólares podría enfrentar cargas arancelarias cercanas a 9 mil 375 dólares, mientras que un automóvil equivalente procedente de Japón o Corea del Sur pagaría alrededor de 7 mil 500 dólares.
Estados Unidos analiza alternativas
Durante las conversaciones, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, reconoció que los vehículos producidos en México deberían mantener una posición competitiva frente a los fabricados en otros mercados, aunque fuentes cercanas a las negociaciones señalaron que Washington no coincide plenamente con los cálculos presentados por el gobierno mexicano.
No obstante, funcionarios estadounidenses aseguraron que continúan explorando mecanismos para ajustar las reglas de origen y fortalecer las cadenas de suministro regionales, especialmente frente al incremento de componentes provenientes de países asiáticos.
Revisión del T-MEC avanza con lentitud
La revisión del T-MEC, contemplada seis años después de su entrada en vigor en julio de 2020, se desarrolla actualmente en un contexto marcado por tensiones comerciales, estrategias de relocalización industrial y los esfuerzos del presidente estadounidense Donald Trump para incentivar la producción manufacturera dentro de su país.
Analistas consideran que el resultado de estas negociaciones será determinante para el futuro de la industria automotriz mexicana, especialmente en momentos en que diversas armadoras evalúan la rentabilidad de mantener o expandir sus operaciones en México frente a los nuevos costos regulatorios y arancelarios.

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