Lunes 5 de enero de 2026
Paty, una mujer que junto con su hijo fue desplazada forzosamente en marzo pasado tras un hecho violento en el municipio de Meoqui, denunció haber sido víctima de discriminación, revictimización y omisiones por parte de autoridades estatales y municipales, especialmente durante su estancia en un albergue en Ciudad Juárez y en dependencias de atención a víctimas.
De acuerdo con su testimonio, al ser canalizada por el Centro de Atención a Víctimas a un albergue, ninguno de los apoyos prometidos se cumplió. “Desde el primer momento nada de lo que nos dijeron fue verdad. No hubo apoyo para trabajo, atención médica ni psicológica, ni para mí ni para mi niño”, relató.
Paty señaló sentirse vulnerada y discriminada dentro del albergue, por lo que presentó una queja ante la Dirección Municipal de Derechos Humanos, pero aseguró que la respuesta institucional fue insatisfactoria y contenía afirmaciones falsas. Además, acusó que el director, Santiago González Reyes, nunca estuvo presente en el albergue y negó los hechos denunciados.
En un episodio posterior, tras un robo en el lugar donde se hospedaba, acudió con su hijo a la Fiscalía de la Zona Centro en busca de resguardo, pero ninguna autoridad pudo ofrecerles un espacio seguro para pasar la noche, advirtiéndoles incluso que el menor podría ser enviado al DIF en caso de detención. “Desde ese momento el sistema nos falló”, señaló.
Paty aseguró haber interpuesto denuncias ante la Fiscalía, el Centro de Atención a Víctimas y la Dirección Municipal de Derechos Humanos, y que conserva los documentos correspondientes. Sin embargo, expresó temor ante posibles represalias tras presentar la queja, lo que la llevó a abandonar el proceso institucional.
La mujer reconoció que Linda Flores fue la única funcionaria que le brindó acompañamiento constante durante todo el proceso.
Finalmente, Paty explicó que su caso corresponde a un desplazamiento forzado interno derivado de un secuestro por personas armadas, hecho por el cual aún no hay detenidos. Su objetivo, dijo, no es prolongar el conflicto, sino evitar que otras personas, especialmente mujeres y migrantes, pasen por situaciones similares.
“Yo quiero darle vuelta a la página, pero no quiero que nadie más pase por lo que yo pasé”, concluyó.

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