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Martes 7 de julio de 2026

Polémica por decisión de FIFA tensa relación entre EU y Europa antes de cumbre de la OTAN


Las tensiones entre Estados Unidos y Europa se intensificaron este lunes luego de que autoridades belgas y organismos del fútbol europeo cuestionaran la decisión de la FIFA de levantar la suspensión del delantero estadounidense Folarin Balogun, quien podrá disputar el partido del Mundial frente a Bélgica tras haber sido expulsado en el encuentro anterior.

La controversia surgió después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmara que llamó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar una revisión de la tarjeta roja mostrada al atacante, al considerar que la expulsión fue injusta.

El ministro de Asuntos Exteriores de Bélgica, Maxime Prévot, calificó la decisión como preocupante y advirtió que, si una llamada telefónica influyó en el cambio de criterio, se estarían vulnerando los principios del juego limpio y la imparcialidad deportiva.

Por su parte, la Real Federación Belga de Fútbol anunció que intentó impugnar la elegibilidad de Balogun para disputar el encuentro, aunque el Comité de Apelaciones de la FIFA rechazó el recurso al determinar que la federación belga no tenía legitimidad jurídica para intervenir en el procedimiento disciplinario.

La UEFA también criticó la resolución, calificándola como una decisión "sin precedentes, incomprensible e injustificable", al considerar que pone en entredicho la independencia de los órganos disciplinarios del fútbol internacional.

Durante una declaración en la Casa Blanca, Trump defendió su actuación y aseguró que únicamente pidió una revisión de la jugada, sin intervenir en la decisión final.

"Vi el partido y consideré que no era falta. Uno quiere ver a los mejores jugadores en la cancha", afirmó el mandatario, quien sostuvo que la determinación fue tomada por un comité independiente de la FIFA.

El episodio ocurre en un momento de creciente tensión diplomática entre Estados Unidos y Europa, previo al inicio de la cumbre de la OTAN en Turquía, donde los aliados buscan mantener la cooperación en materia de seguridad mientras continúan las diferencias por temas como el gasto militar, la guerra en Ucrania y la política exterior estadounidense.

Analistas internacionales consideran que, aunque la polémica futbolística difícilmente modificará el rumbo de las relaciones transatlánticas, sí refleja el estilo de actuación de Trump y añade un nuevo elemento de fricción entre Washington y sus aliados europeos.