Martes 2 de junio de 2026
La administración del presidente Donald Trump propuso imponer un arancel del 25 por ciento a una amplia gama de productos importados desde Brasil, tras concluir una investigación que determinó la existencia de prácticas comerciales consideradas desleales para las empresas estadounidenses.
La medida fue anunciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), encabezada por Jamieson Greer, quien señaló que la investigación detectó deficiencias en la protección de derechos de propiedad intelectual, acciones insuficientes para combatir la corrupción y el soborno, así como restricciones al acceso al mercado brasileño de etanol.
Además, el gobierno estadounidense cuestionó la aplicación de las leyes ambientales relacionadas con la deforestación en Brasil, tema que también fue incluido dentro de las observaciones derivadas de la investigación realizada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
Greer informó que, pese a diversas reuniones sostenidas durante el último año entre autoridades de ambos países, continúan existiendo diferencias importantes con el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en materia comercial.
Como parte del proceso, Estados Unidos celebrará una audiencia pública el próximo 6 de julio para analizar las medidas propuestas. Brasil tendrá hasta el 15 de julio para presentar acciones correctivas que atiendan los señalamientos formulados por Washington.
Los aranceles planteados contemplan excepciones para algunos productos estratégicos, entre ellos carne de res, café, metales de tierras raras, equipos aeronáuticos y determinadas frutas y verduras.
La propuesta forma parte de la estrategia comercial impulsada por Trump para reconstruir su esquema arancelario, luego de que diversos componentes de su política comercial enfrentaran obstáculos legales en tribunales estadounidenses.
Pese a las tensiones comerciales, Estados Unidos ha mantenido un superávit comercial con Brasil durante la última década. Analistas consideran que la decisión podría generar nuevas fricciones entre ambas naciones y afectar sectores clave de intercambio económico en la región.