Lunes 27 de octubre de 2025
Moscú — Rusia ha dado un paso más en su modernización militar con la prueba exitosa del misil Burevestnik, un arma de propulsión nuclear que, según el Kremlin, puede evadir cualquier sistema de defensa antimisiles existente. El presidente Vladimir V. Putin hizo el anuncio durante una reunión televisada con el jefe del Estado Mayor ruso, Valery V. Gerasimov, y altos mandos de las Fuerzas Armadas.
“Este es un producto único que nadie en el mundo posee”, declaró Putin, vestido con uniforme militar. “Necesitamos identificar posibles usos y comenzar a preparar la infraestructura para el despliegue de esta arma en nuestras fuerzas armadas”.
Gerasimov informó que la prueba se realizó el martes y que el misil permaneció en vuelo durante 15 horas, recorriendo 8.700 millas. En la misma sesión, añadió que también se llevaron a cabo lanzamientos de entrenamiento de los misiles balísticos intercontinentales Yars y Sineva, además de dos misiles de crucero Kh-102. Putin celebró los resultados como una confirmación “de la fiabilidad del escudo nuclear ruso”.
Un misil de “alcance ilimitado”
El Burevestnik —conocido por la OTAN como SSC-X-9 Skyfall— lleva años en desarrollo y su nombre, que significa “paíño” en ruso, alude a un ave que presagia tormentas. Según el Kremlin, su propulsión nuclear le permitiría volar durante días, eludiendo defensas y alcanzando objetivos a cualquier distancia.
Sin embargo, el avance preocupa a la comunidad internacional. “Es un pequeño Chernóbil volador”, advirtió Jeffrey Lewis, experto en no proliferación del Middlebury College. “Es otra arma de ciencia ficción que resultará desestabilizadora y difícil de abordar en el ámbito del control de armamentos”.
Contexto estratégico
El desarrollo del Burevestnik comenzó a principios de los 2000, después de que Washington se retirara del Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM) de 1972. Cuando Putin presentó el proyecto en 2018, lo describió como una respuesta a los esfuerzos estadounidenses por construir escudos de defensa como la llamada “Cúpula Dorada”, impulsada por el entonces presidente Donald Trump.
“El proyecto Golden Dome y los planes estadounidenses de defensa antimisiles son los principales impulsores de proyectos tan costosos y excesivos como este”, explicó Dmitry Stefanovich, investigador del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales en Moscú.
Señal política hacia Washington
El anuncio de Putin llega semanas después de que la administración Trump levantara las restricciones al uso de armas de largo alcance por parte de Ucrania contra instalaciones rusas. Analistas creen que la prueba del Burevestnik busca enviar un mensaje directo a Estados Unidos más que responder a la guerra en Ucrania.
“Esta es la primera demostración seria de poder nuclear de Putin desde el regreso de Trump al poder”, señaló Hanna Notte, del Centro James Martin para Estudios de No Proliferación. “Está dirigida más a Washington que a Kiev”.
En paralelo, Moscú ha reducido el umbral para el uso de armas nucleares y ha intensificado acciones de presión sobre países de la OTAN, como violaciones del espacio aéreo europeo.
Implicaciones para el control de armas
La prueba también se produce mientras Rusia y Estados Unidos discuten la extensión del tratado Nuevo START, el último acuerdo bilateral que limita las armas nucleares estratégicas, vigente hasta febrero próximo. Putin ha propuesto una extensión de un año, oferta que Trump calificó como “una buena idea”.
Una prórroga permitiría a Moscú concentrar recursos en la guerra en Ucrania y evitar una carrera armamentista inmediata. Pero el éxito del Burevestnik podría complicar las negociaciones.
“Así es como se ve una carrera armamentista”, resumió Lewis.

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