Martes 16 de junio de 2026
WASHINGTON.- A pesar de haberse anunciado un acuerdo marco para poner fin al conflicto bélico y reabrir el Estrecho de Ormuz el próximo viernes, el destino del programa nuclear y el uranio enriquecido mantienen entrampado el acuerdo definitivo de paz entre los gobiernos de Estados Unidos e Irán.
Aunque el pacto inicial se dio a conocer el pasado domingo, ninguna de las dos naciones ha publicado los detalles finos del documento, mientras que funcionarios de Washington y Teherán continúan emitiendo declaraciones contradictorias sobre los términos y alcances de la negociación.
Funcionarios de ambas administraciones reconocieron de forma interna que optaron por posponer las discusiones en torno a sus diferencias más profundas para una ronda posterior de negociaciones en el corto plazo. El principal tema que se dejó fuera de la mesa inmediata fue el futuro del programa nuclear iraní, toda vez que la delegación estadounidense exige de manera estricta que Teherán se deshaga por completo de sus reservas de uranio enriquecido.
Por su parte, el mandatario norteamericano recurrió a sus plataformas digitales para destacar los primeros efectos de la tregua en los flujos comerciales de la región hídrica.
"Los barcos, algunos cargados de petróleo, están comenzando a salir del Estrecho de Ormuz", afirmó el presidente Donald Trump a través de su red social Truth Social.
De acuerdo con análisis de The New York Times News Service, los términos alcanzados hasta el momento no parecen cumplir a cabalidad con los objetivos de seguridad que la Casa Blanca prometió al inicio del conflicto armado en febrero pasado.
Entre las metas originales fijadas por la administración de Trump se encontraban el desmantelamiento total de las capacidades militares de Irán, la abolición definitiva de sus ambiciones de desarrollo nuclear y el derrocamiento de su liderazgo teocrático, puntos que han tenido que flexibilizarse ante las complejas mesas de negociación internacional.

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