Jueves 2 de julio de 2026
Ciudad del Vaticano.– El Vaticano declaró formalmente en cisma a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) y excomulgó a seis obispos vinculados con la consagración de cuatro nuevos prelados realizada sin autorización del papa, en una de las medidas disciplinarias más severas adoptadas por la Santa Sede en las últimas décadas contra un grupo tradicionalista.
La decisión fue anunciada por la oficina doctrinal del Vaticano, que calificó las consagraciones efectuadas en el seminario de Écone, Suiza, como un "acto cismático", al considerar que representaron una ruptura deliberada con la autoridad del papa León XIV.
Además de excomulgar a los cuatro nuevos obispos y a los dos prelados que participaron en la ceremonia, el decreto establece que los sacerdotes de la FSSPX también son considerados cismáticos y declara inválidos los sacramentos de la confesión y del matrimonio administrados por ellos.
El Vaticano advirtió igualmente a los fieles que participan de manera formal en las actividades de la Fraternidad que podrían quedar sujetos a la excomunión, por lo que los exhortó a abandonar el movimiento y regresar a la plena comunión con la Iglesia Católica.
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X fue fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre en rechazo a las reformas del Concilio Vaticano II, especialmente aquellas relacionadas con la celebración de la misa en lenguas vernáculas, el diálogo con otras religiones y la modernización de la Iglesia.
La organización mantiene la celebración de la misa tradicional en latín y sostiene que las reformas impulsadas por el Concilio contienen errores doctrinales.
El conflicto con Roma se remonta a 1988, cuando Lefebvre consagró cuatro obispos sin autorización papal, hecho que derivó en su excomunión y en la de los nuevos prelados. Aunque en 2009 el papa Benedicto XVI levantó esas sanciones como parte de un intento de reconciliación, la Fraternidad nunca recuperó un reconocimiento jurídico dentro de la Iglesia.
Las nuevas consagraciones realizadas esta semana, a las que asistieron alrededor de 15 mil 500 personas en Suiza, marcaron un nuevo punto de ruptura. De acuerdo con la Santa Sede, el grupo ignoró el llamado del papa León XIV para aplazar la ceremonia en favor de la unidad eclesial.
Pese a la firme respuesta, el Vaticano aseguró que mantiene abiertas las puertas para quienes deseen regresar a la comunión con la Iglesia, al señalar que actuará "como una madre amorosa" para recibir nuevamente a los fieles que abandonen la Fraternidad.
Actualmente, la FSSPX cuenta con seis obispos, más de 750 sacerdotes, cinco seminarios, alrededor de 260 seminaristas y presencia en diversos países, consolidándose como uno de los principales movimientos tradicionalistas fuera de la estructura oficial de la Iglesia Católica.

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