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Martes 14 de abril de 2009

Acusan al Ejército de asesinar a otro hombre

Este sería el segundo homicidio doloso atribuido a personal castrense en una semana


Este sería el segundo homicidio doloso atribuido a personal castrense en una semana

De pie, frente al féretro donde yace el cadáver de su hijo, María del Refugio Ramírez Leyva acusó ayer a elementos del Ejército Mexicano de causarle la muerte a su vástago.

“Voy a poner una demanda contra el Ejército, yo pienso que está mal lo que ellos están haciendo, si mi hijo hizo algo malo para eso hay autoridades, para que juzguen a las personas, pero no que los soldados los torturen, los maten y luego los avienten por ahí”, expuso la madre de familia indignada.

Eduardo González Ramírez, de 41 años, fue localizado muerto el viernes a las 1:10 horas en el cruce de Sicomoros y Rodolfo Fierro, de la colonia José Martí. La causa de muerte fue una contusión profunda en pelvis, de acuerdo con el resultado de la autopsia practicada, informó Daniela González Lara, vocera de la Subprocuraduría de Justicia Zona Norte.

La portavoz dijo que agentes de la Unidad Especializada en Investigación de Delitos contra la Vida ya indagan sobre este homicidio doloso.

La familia declaró que las últimas personas que vieron a González Ramírez con vida fueron su abuela y una prima de éste el pasado jueves 9 de abril a las 14:30 horas, cuando dos unidades tripuladas por supuestos elementos del Ejército Mexicano, ingresaron sin orden de cateo a la casa y tras golpearlo a él y a otro joven, sólo se llevaron a González Ramírez.

Por la noche el puesto de mando de la Operación Conjunta emitió un comunicado en el que señala que, en relación con “la presunta participación de personal militar en los hechos en que por una parte perdió la vida el Sr. Eduardo González Ramírez, y por otra resultó lesionada una persona de nombre Julio Escamilla, la Comandancia de la Operación Conjunta Chihuahua niega que personal perteneciente al Instituto Armado y actuando en el marco de esta Operación, haya tenido participación alguna en los hechos antes mencionados”.

Por lo anterior, agrega, “se está en la mejor disponibilidad de cooperar con las autoridades responsables de investigar los hechos de referencia a fin de que se aclaren los mismos y de esta manera se esclarezca plenamente la identidad del o de los presuntos responsables de los lamentables eventos”.

Este sería el segundo homicidio doloso atribuido a personal castrense en una semana.

De acuerdo con el protocolo de comunicación número 01076 emitido con fecha del 10 de abril, el cuerpo sin vida de un hombre –entonces desconocido– fue localizado en las calles Damián Carmona y Rodolfo Fierro de la colonia José Martí a las 1:10 horas.

La víctima presentó varios golpes contundentes en el cráneo, así como escoriaciones en diferentes partes del cuerpo, cita el comunicado.

En la entrevista realizada en su vivienda, la señora María del Refugio expuso que “el (pasado) jueves a las dos y media de la tarde llegaron dos unidades a la casa de mi hijo, ubicada en la calle Navojoa 211, de la colonia Francisco Sarabia. Lo metieron primero a un cuartito de baño junto con otro chavalo donde los estuvieron golpeando y luego se lo llevaron nada más a él”.

Como testigos de los hechos se encuentra una mujer mayor y una joven, abuela y prima, respectivamente, de la víctima.

“A mi hijo se lo llevaron, yo lo anduve buscando hasta el día siguiente, fui a la cárcel de piedra, a la judicial y a otros lados. Ya había pasado tiempo y no lo remitían los soldados a ninguna autoridad”, explicó.

Finalmente acudió a Estación Babícora. “Ahí me dijeron que no habían ‘traído’ a nadie con el nombre de mi hijo y me dijeron que tenía que ir a poner mi queja contra los soldados allá por la Francisco Villa”, agregó.

Ya era sábado y al salir de la estación de Policía, la madre de familia decidió acudir al Servicio Médico Forense.

“Yo pasé por ahí, y me preguntaron que si llevaba una foto, entonces me empezaron a pasar en una pantalla las fotos de las personas muertas y... era mi hijo, ahí lo tenían, fue el primero que me enseñaron”, dijo sin lograr contener el llanto.

El personal del Semefo informó a la madre de familia que el cuerpo fue localizado en la calle Sicomoro y Rodolfo Fierro y que lo levantaron de su casa.

“Yo mañana (hoy) sepulto a mi hijo, no tengo dinero ni para el entierro, estamos juntando apenas a ver si nos completamos para pagar el panteón porque nos cobraron 5 mil 500 pesos más otros dos mil 800 pesos y pues qué podemos hacer”, planteó.

“Desgraciadamente somos pobres, somos gente humilde, ahora tenemos que juntar el dinero que nos cobran para enterrarlo”, dijo con tristeza.

La madre de familia aseguró que una vez que le dé cristiana sepultura a su vástago, iniciará el procedimiento contra el Ejército Mexicano y acudirá ante las comisiones Nacional y Estatal de Derechos Humanos.

“Ya son dos muertes que llevan, nada más aventaron los cuerpos en lugares distintos”, expresó llorando.

Vecinos plantearon que observaron dos unidades tipo pick up en las que viajaban los militares, sin embargo, no lograron anotar los números, ya que fueron obligados a introducirse a sus casas.

“Nadie pudo anotar nada porque no dejaron salir a la gente de sus casas, los obligaron a quedarse dentro cuando se lo llevaron”, confirmó la madre de familia.

DENUNCIAN ANTE CNDH
La mañana de este lunes la madre de Javier Eduardo Rosales Rosales, ‘levantado’ presuntamente por los militares que tripulaban la unidad 2321370, interpuso la denuncia contra el Ejército Mexicano por homicidio doloso.

La madre de familia era acompañada por su hermana y otros seres queridos que decidieron apoyarla moralmente a fin de evitar que el caso quede impune.

La queja fue admitida y tendrá que seguir su curso de manera paralela a las investigaciones que realizan los agentes de la Unidad Especializada de Investigación de Delitos contra la Vida.

Como se informó, presuntos elementos del Ejército Mexicano ‘levantaron’ la mañana del martes 7 de abril a dos vecinos de la colonia Benito Juárez y luego de dos días de tortura los abandonaron la madrugada del jueves atrás del Cerro del águila, donde uno de ellos murió.

Sergio Fernández llegó por su propio pie a la casa de su madre y reveló que su amigo Javier Eduardo Rosales Rosales, de 21 años, falleció mientras escapaban, pero el cuerpo fue localizado hasta el viernes, después de un rastreo realizado por familiares y amigos.

El sobreviviente explicó que Javier, alias “Filo”, estaba tan lastimado que no pudo caminar mucho y murió, por lo que él tuvo que abandonar el cadáver para buscar ayuda.

El cuerpo fue localizado en un segundo rastreo el viernes al medio día.

LE DAN GOLPIZA
Un hombre identificado como Julio Escamilla Torres, de 41 años, ingresó la noche del domingo al Hospital General presentando varias costillas fracturadas y una extremidad inferior severamente lastimada.

Familiares del lesionado afirmaron que Julio, de oficio electricista, fue interceptado por militares en el cruce de las calles Zihuatanejo y Privada de Cobre de la colonia Mariano Escobedo.

Los soldados lo interceptaron para practicarle una revisión y al parecer le localizaron varios desarmadores entre sus pertenencias.

“Le preguntaron que si los desarmadores los quería para asaltar gente y aunque les dijo que no, le pegaron con las culatas de los rifles”, denunció uno de los familiares del herido.

Indicó que Escamilla Torres fue requerido para hacer un trabajo por la colonia y se dirigía al lugar cuando lo sometieron a la revisión.

Familiares del agredido aseguraron que fueron soldados quienes golpearon al electricista, sin embargo, aún desconocen si procederán legalmente contra el personal castrense.