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Lunes 27 de octubre de 2008

Reforma chiquita; al tamaño de Calderón

Elevar la producción con imaginación gerencial, pero sin inversión, es un reto muy guajiro


Reconozco que mi primera impresión fue incorrecta. Pensé que la reforma energética ya había salido bien y que la problemática que vendrá como cascada derivada de la crisis de EU sería menos en nuestro país. Pero al revisar el análisis de los columnistas mas competentes en este país y que además han venido defendido al Gobierno Mexicano en su iniciativa de reformar Pemex y hacer de este país un lugar de avanzada, me he convencido de que tienen razón cuando afirman que esta reforma energética es chiquita. No favorecerá la inversión privada en la exploración y explotación de crudo. Esto nos llevará a importar barriles de petróleo dentro de poco.

Es cierto que en ocasiones los debates legislativos se complican y llevan a los actores a polarizaciones ideológicas y políticas que no tienen un punto de encuentro y se requiere un pragmatismo para salvar aquello que no es lo ideal pero que representa un avance importante. Me acuerdo de aquella ley indígena que consensaron Diego Fernández de Cevallos, Manuel Bartlet y otros y que finalmente la sacaron echando de lado la argumentación cargada de pasión y de ideas indigenistas francamente casi religiosas. La ley se sacó adelante por un pragmatismo que sí tenía sentido en esos momentos. Y aunque los radicales sigan refunfuñando por aquella ley la realidad es que la misma ha dado buenos frutos, sobre todo a la comunidad Chiapaneca.

Sin embargo, en esta reforma petrolera apostarle a elevar la producción con pura imaginación gerencial, pero sin inversión, es un reto ciertamente muy guajiro y arriesgado. Yo no creo que se pueda sinceramente. Esa reforma energética no puede contarse como un éxito del Gobierno Federal. La opinión pública nos dirá con toda claridad si fue un éxito o fracaso.

Hay quien dijo que la reforma es chiquita como Calderón. Quizá en este punto las cámaras legislativas han fallado pero puede probarse sin ninguna duda y reto a quien sea a demostrarle que esta legislatura federal, sobre todo la del Senado, es la que mas ha conseguido leyes de fondo para la vida política del país. Ha habido mucho consenso y mucha política, pero lamentablemente esta ley chiquita será el ariete y el arma de muchos medios que la aprovecharán para exhibir a los legisladores. Sin embargo, hay que aclarar que el hecho de que haya una gran avanzada en materia legislativa no quiere decir que en las Entidades Federativas el trabajo de los Diputados y Senadores deba ser calificado por igual. Los ciudadanos de cada Estado de la República saben bien quien se ha distinguido y quien no lo ha hecho. Y muy buen panchito hacen quienes le meten mucho hornato a sus informes, cuando en el fondo no hay nada.

Pienso que a Calderón no se le respondió bien con esta reforma. Rectifico cualquier otra cosa que haya dicho. Sin embargo, eso está muy por abajo de la lenta y eficaz modernización de la administración pública. México tiene reservas federalesa fuertes y la traición de unos cuantos especuladores no es motivo para alarmarse. Su macroeconomía está bien y el actual gobierno mucho ha tenido que ver en ello. Además, la lucha al crímen organizado, aunque siempre haya ágoras y aves de mal agüero, no ha tenido precedente.

Al momento en que redacto este artículo me estoy enterando que un vehículo del Senado ha sido rodeado por las gentes del FAP y le han lanzado proyectiles. Perdí la comunicación de repente y ya no supe más. Pero no entiendo cómo si no será privatizadora la ley de energía, que era lo que quería AMLO, aún así envía a sus hordas donde están reconocidos actores del prd a agredir. Ello preocupa mucho porque la megalomanía de este perdedor es un riesgo para México. ¡ La verdad no entiendo! Ya tienen su ley chiquita...¿No es lo que querían?

Publicado en Diario de Chihuahua 24 de oct 08