Noticias de Chihuahua, Chih., a Sábado 12 de junio de 2021

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Retraso en la prevención del VIH

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Retraso en la prevención del VIH

La Prevención y control del virus de inmunodeficiencia humana (VIH)/sida se ha atrasado más de cuatro años

La Prevención y control del virus de inmunodeficiencia humana (VIH)/sida se ha atrasado más de cuatro años en la actualización de la norma oficial mexicana (NOM) 010 para lo que entorpece las acciones para detener la transmisión de la enfermedad, no existen reglas para realizar las pruebas rápidas que existen en el país desde hace unos tres años, aseguró Cuauhtémoc Sánchez Vega, presidente del Instituto de Investigación Social para la Profesionalización Académica y Empresarial.

También advirtió sobre la necesidad de impulsar acciones para elevar la calidad del trabajo de consejería previa y posterior a la prueba de detección del virus, la cual forma parte de la NOM, pero en la realidad existe a medias en las instituciones públicas de salud.

Con más de 10 años de expreiencia en la prevención del sida, Sánchez Vega destacó que en algunos hospitales se implementa la labor de consejería, orientación y acompañamiento a las personas cuando deciden realizarse el estudio para detectar el virus.

La mayoría de los casos se diagnostican en etapas avanzadas de la enfermedad, cuando los afectados llegan a los hospitales con cuadros clínicos graves. En esas circunstancias es imposible tomarse el tiempo de explicar la importancia del examen y sus posibles implicaciones, reconoció.

Resaltó que ya debería contarse con una estrategia nacional de detección temprana, como ocurre en otros países, en la que se garantiza el acceso a una consejería profesional que vaya más allá de decir que tener VIH ya no es sinónimo de muerte.

En entrevista, Sánchez Vega aseguró que ni siquiera las clínicas especializadas en el tratamiento del VIH/sida en el IMSS, ISSSTE y la Secretaría de Salud cuentan con profesionales en el acompañamiento y consejería de pacientes. Mucho menos existen en los centros de salud, indicó.

Si acaso, el médico informa al afectado sobre el resultado del examen clínico. Si es positivo al virus le indica los estudios que debe practicarse para conocer la situación de su sistema de defensas y su carga viral, en función de los cuales le administrarán la terapia. Nada más, afirmó el experto.

Orientación y apoyo sicológico

Un buen servicio de consejería implica disponer de personal entrenado en explorar los miedos del individuo con relación a la infección, informarle sobre la historia del VIH y los avances que existen en su control. Además, se debe enfatizar en la importancia de mantener un buen estado de salud, nutrición y estabilidad emocional.

De ser necesario, también debe contarse con el apoyo de los servicios de sicología y tanatología. Para las personas que obtienen un resultado negativo al VIH, el consejero tendría que indagar sobre el nivel de conocimiento de la persona respecto del virus, las prácticas sexuales de riesgo, promover el uso del condón, así como eliminar mitos en torno a este producto.

Durante los más de 25 años que el VIH/sida lleva en México, no ha existido una estrategia efectiva de prevención. Sólo en algunos servicios médicos como el Hospital Adolfo López Mateos del ISSSTE existe el interés de sus directivos por capacitar al personal de salud en esta materia.

En otros, comentó Sánchez Vega, ha costado más trabajo convencer a las autoridades de la necesidad de capacitar a empleados, a fin de erradicar el estigma, la discriminación y la homofobia que persisten en el sistema.

Con relación a las pruebas rápidas, el especialista habló del riesgo de que dichos exámenes, cuyos resultados se obtienen en menos de 20 minutos, se apliquen sin la consejería necesaria. Actualmente son varias las organizaciones civiles que entre sus actividades ofrecen la práctica de estos exámenes y es probable que lo hagan bien, pero no se puede asegurar, porque ni siquiera existe una reglamentación básica.

Las pruebas rápidas no se han incluido en la NOM 010, porque el texto vigente data del año 2000. En 2005 tendría que haberse publicado su actualización y, de hecho, concluyó la revisión por especialistas. Sin embargo, el trámite se detuvo en la Secretaría de Salud.