Noticias de Chihuahua, Chih., a Miércoles 16 de agosto de 2017

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Temen rescates en Centro Nacional de Arraigos

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Temen rescates en Centro Nacional de Arraigos

Agentes federales dicen que la cantidad de criminales resguardados los pone en alerta

Ciudad de México.- Nada desvanece el temor de los agentes encargados de la seguridad del Centro Nacional de Arraigos de la PGR, ante el «alto riesgo» de que se intente un rescate de alguno de los detenidos, pues están reunidos en un sólo lugar presuntos sicarios, gatilleros, capos, lugartenientes y líderes de células de los siete cárteles que operan en México.

Los vigilan más de 50 agentes federales, hay una red que impide el posible aterrizaje de helicópteros, más 60 cámaras de circuito cerrado, puertas blindadas y esclusas, y ni así se sienten tranquilos, declararon agentes entrevistados.

A pesar de la vigilancia de más de 50 agentes federales, una red que impide el posible aterrizaje de helicópteros, más 60 cámaras de circuito cerrado, y puertas blindadas y esclusas, nada desvanece el temor entre los elementos a cargo de la seguridad del Centro Nacional de Arraigos de la PGR de que se intente un rescate de alguno de los detenidos.

Las recientes capturas masivas de «capos» del narcotráfico e investigaciones como la «Operación Limpieza», que permitieron la detención de altos mandos federales, mantienen dichas instalaciones de la Colonia Doctores en un punto de presión de alto riesgo.

En este lugar, donde en el pasado se ubicó el Hotel Central Park, se tiene capacidad para 150 personas y actualmente reúne a expolicías con narcotraficantes, todos acusados de delitos relacionados con el crimen organizado.

De acuerdo con agentes federales entrevistados por El Sol de México, a las puertas del Centro Nacional de Arraigos de la PGR, el temor no es de que lleguen a su máxima capacidad, sino que se reúnen en un sólo lugar a presuntos sicarios, gatilleros, «capos», lugartenientes y líderes de células de los siete cárteles que operan en México, y sus captores, por lo menos institucionalmente.

«Si se reveló que pretendían tomar por asalto a la SIEDO, imagínese a nosotros», manifestaron los agentes federales ante la posibilidad de que el Centro Nacional de Arraigos de la PGR se convierta en blanco de algún ataque.

El temor es evidente y constante entre los agentes federales a cargo de la seguridad de estas instalaciones, ubicadas en la colonia Doctores, ante un probable rescate de alguno de los «capos» o lugartenientes que albergan, más cuando saben que son tantos y tan frecuentes los arraigos que ejecuta la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).

«Y es que no termina por cumplir sus cuarenta días algún grupo de detenidos, cuando traen a otros 14 y dos días después a 12 más, y toda la semana de tres o dos, y además, los que iban a salir, los regresan al solicitar ampliar el arraigo, como le pasó al jefe Noé (Ramírez Mandujano, extitular de la SIEDO)».

Entre los grandes personajes que tienen arraigados se encuentran altos mandos federales, incluido el extitular de la misma SIEDO; dos exdirectores generales de Interpol México y a un subinspector de la PFP.

Ello, sin contar a gatilleros, sicarios, «capos» y lugartenientes de los cárteles de la droga en la República Mexicana.

El temor de quienes tienen la responsabilidad de la seguridad del Cetro Nacional del Arraigos es la fuga o rescate de alguno de éstos últimos, y por ende sean ellos quienes terminen arraigados, acusados de permitírselos.

El pasado 7 de junio, trascendió que Pedro Sánchez Arras «El Tigre» logró salir de la habitación en la que estaba confinado y saltó a un taller mecánico aledaño a las instalaciones de la Procuraduría General de la República (PGR).

El lugarteniente del cártel de Juárez demostró la vulnerabilidad de las medidas de seguridad del Centro Nacional de Arraigos de la PGR, al escapar de la mirada de decenas de agentes federales.

Lo perdieron de vista y «El Tigre» se sintió y fue libre, aunque sea por un momento, porque fue recapturado por agentes federales en el inmueble contiguo al Centro Nacional de Arraigos, aunque oficialmente se negó que se diera dicha fuga.

Fue arraigado luego de su detención el 13 de mayo pasado en Hidalgo del Parral, Chihuahua, tras participar en una balacera contra elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Lo trasladaron a la SIEDO y de ahí al Centro Nacional de Arraigos, no a un penal federal de máxima seguridad, como se da en los casos cuando son considerados de alta peligrosidad. Se trataba del jefe de la plaza en Chihuahua para la organización de los Carrillo Fuentes.

Por ley, la Visitaduría General de la PGR inició una investigación para determinar si «El Tigre» contó con ayuda de los agentes federales a cargo de la seguridad, debido a que la habitación de la que salió estaba acondicionada con rejas y, por obvias razones, es de suponer que alguien le abrió paso, por lo que todos los agentes a cargo de la seguridad fueron investigados y vivieron el temor de ser arraigados.