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Domingo 27 de enero de 2008

Apología de la risa

Sin importar el nivel o la investidura, los políticos salen a los medios de comunicación con declaraciones que sorprenden


Sin importar el nivel o la investidura, los políticos salen a los medios de comunicación con declaraciones que sorprenden

El sexenio de Vicente Fox nos dejó en un estado de cosas sustancialmente cuestionable, la economía, la seguridad, el clima político, tuvieron claras incidencias de la forma de gobernar del ahora ex presidente, pero hay un signo inequívoco del paso de su sexenio por el Gobierno Federal, esto es, el lenguaje de los políticos ha cambiado.

Se han hecho permisivas todo tipo de formas, sin importar el nivel o la investidura, los políticos salen a los medios de comunicación con declaraciones que sorprenden. Finalmente la risa es la manera de reaccionar frente a aquello que, por absurdo, ridículo y sin sentido, nos deja sin palabras.

Aquel histórico "¿y yo por qué?" con el que nos sorprendió Fox aun siendo presidente al referirse al caso del conflicto entre TV Azteca y el entonces independiente Canal 40; se volvió la puerta de la ignominia en el discurso de los políticos, después de eso se podía decir cualquier cosa, si el mismo Presidente podía zafarse así de fácil era obvio que cualesquier otro funcionario podría hacerlo.

Claro que si bien esta frase es sumamente representativa del discurso cotidiano foxista, no sería válido quitarle el mérito de otras muchas frases que en su momento se consideraron, por lo menos para algunos como chispeantes: las lavadoras de dos patas, los quince minutos de Chiapas, el comes y te vas, los trabajos de los mexicanos que ni los negros quieren hacer, y para rematar, ya fuera de los pinos aun nos dijo que desde fuera ya puede decir cualquier tontería.

La tradición continua, y ahora Felipe Calderón puede, sin el menor empacho, responder a un asunto de gravedad internacional, como lo es la construcción de un muro en la frontera México-EU con una frase de un absurdo incalculable "no gasten tontamente su dinero en muros que de todos modos nos vamos a brincar", o bien revirar sobre el asunto del mayor decomiso monetario en la historia mundial, el de Zhenli Ye Gon, con esta memorable frase "todos los mexicanos saben que se trata de un cuento chino".

Y aunque no son asuntos de risa los que hemos señalado al terminar en boca de los propios Presidentes resultan disparadores de carcajadas de indignación. No es de sorprendernos ahora el manejo que hacen los funcionarios de las mayores problemáticas del país, en todos los niveles las respuestas pasan por el humor negro, el chascarrillo barato o el más cruel cinismo. Políticos de todos los colores e ideologías y rangos han perdido la perspectiva de las implicaciones de sus palabras.

En los primeros 14 días del año ya se contaban 24 asesinatos en Ciudad Juárez, el clima de violencia que permea a nuestra ciudad es sumamente grave, cualquier ciudadano está preocupado por su seguridad y la de los suyos, los mismos mandos policíacos son sujetos de ataques frontales que han menguado varios de sus integrantes y ante ello se dice sin el menor empacho que "esas son cochinadas". Hacen de un asunto de evidente gravedad un mal chiste para los caricaturistas y una preocupación para la ciudadanía, ya que si son ellos quienes tienen el encargo y la responsabilidad de resolver esta problemática resulta absurdo que su discurso sea solo de mero espectador.

Más allá del análisis entre acciones y discursos, las implicaciones que tiene unos y otros, lo cierto es que el manejo discursivo de los asuntos públicos se ha vuelto cada vez más laxo, sin el más mínimo asomo de prudencia por parte de los funcionarios, lo que nos ha ido produciendo cada vez más indignación, sorpresa y agravio, y frente a eso sólo podemos esgrimir una risa sarcástica, una carcajada de incomprensión y, finalmente, un largo silencio de impotencia, que es en donde nos encontramos inmersos.

Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es ednafuerte@gmail.com para sus comentarios. Gracias por escribir.